Luis Ortiz, vecino de Mundo Nuevo: "La Navidad sirve para recapacitar"

 

LUIS ORTIZ

Miércoles, 20 de abril 2016, 07:39

A uno se le estremecen las carnes escuchando la radio y leyendo los periódicos, porque la violencia está monopolizando el día a día. Violencia en ... el fútbol y violencia también en los hogares. ¿Qué nos pasa? ¿Tan mal hechas estamos las personas. Somos seres humanos. Tenemos sentimientos, somos afectivos. Y sin embargo, protagonizamos las aberraciones más absolutas.

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Circulo por las calles de Huétor Vega y me congratula encontrar algo de luz, un rayo de esperanza, cuando tropiezo con medidas como las señales de tráfico cargadas de duros mensajes contra la violencia machista. A ver, yo soy un hombre y no pretendo frivolizar lo más mínimo con lo que sufre una mujer maltratada.

Al contrario, intento ponerme en el pellejo de esa mujer; intento saber cómo se debe sentir una mujer que vive enfrascada en semejante infierno. Mi sensación primera es el asco y la repulsa. Me horroriza que haya hombres con tan pocos escrúpulos, con semejante nivel de bajeza e inhumanidad. Participé en la cadena humana contra la violencia a la mujer con la Mancomunidad Río Monachil. Pensé que la Navidad también debe ser eso: autocrítica y compromiso. Me gustó verme rodeado de personas comprometidas y cargadas fuerza para que esta sociedad funcione un poquillo mejor.

Me gustaría animar con estas líneas a todos los vecinos que me lean. Tenemos que comprometernos y luchar. Somos hormiguitas, pero las hormigas son sabias y trabajan bien en comunidad. Así que en nuestras manos está. La Navidad tiene un significado especial en Huétor Vega. Somos un pueblo de villancicos y con la nieve bien cerquita. Somos un pueblo de estampa de película y uno se emociona cuando sale a la calle en plena noche, con este frío cortante, y escucha el alborozo en las casas. La unión y el júbilo de los hogares de Los Rebites, Mundo Nuevo? Pero pensemos entre tanto lo que nos dicen las señales de tráfico que nos han colocado delante de las narices. Yo, por mi parte, abrazaré a mi mujer, Susana, que me parece el ser más noble, bueno y honesto que he conocido en mi vida. Valoremos lo que tenemos. No somos nada ni nadie sin amor.

Leo los resultados de un estudio elaborado por la Universidad de Granada. Una de cada cuatro embarazadas sufre violencia de género. Increíble. Es la noticia que me llega mientras termino de redactar estas líneas. Una investigación de la UGR sobre la prevalencia de violencia de pareja contra mujeres embarazadas ha detectado que un 22,7% de ellas sufre algún tipo de violencia (emocional, física o sexual) dentro de su pareja. Los datos, recogidos sobre una muestra de 779 mujeres heterosexuales que dieron a luz en quince hospitales públicos de Andalucía, son extrapolables al resto de España y a países de entornos socioculturales parecidos. Esto no puede ser. Insisto: la Navidad, que sirva para recapacitar.

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