Plaza de la Cañadilla: ¿quién te ha visto y quién te ve?
E.T.
Miércoles, 20 de abril 2016, 07:43
El aspecto de la plaza de la Cañadilla en los últimos años era lamentable. Columpios rotos, pintadas, destrozos. Triste estado de un lugar señero de ... Huétor Vega, con vistas a la vega granadina a modo de balcón de lujo. Ahora, su aspecto es radicalmente distinto: decoración sobria y elegante, cuidados espacios diáfanos y columpios nuevos.
La rcién estrenada plaza de la Cañadilla está dividida en dos grandes ambientes. A la izquierda se sitúa la zona de columpios para los niños. En principio, la intención del Ayuntamiento era la de poner un suelo de pavimento blando, muy común en los parques modernos de Europa, pero el equipo de gobierno local ha hecho caso a los consejos de los técnicos que apuntan que tales suelos se queman con el tiempo y apenas duran tres años. Finalmente, los columpios se ubican sobre piedras pequeñas, las clásicas chinas. Por otro lado, a la derecha, los mayores gozan de flamantes bancos en un espacio para el encuentro y el reposo.
La presencia de los operarios y de las máquinas crearon una ilusionante expectación entre los vecinos de La Cañadilla, un enclave en la zona baja del pueblo de mucho tránsito a lo largo del día. No en vano, es lugar de paso para padres y alumnos, clientes de la farmacia y de numerosos comercios. Delante de la plaza está la principal calle de tiendas de Huétor Vega y, a los lados, las salidas hacia Monachil y Granada. «Hacía falta algo así de una vez. Esta plaza estaba abandonada, destartalada y muerta. Nadie acudía a ella porque daba verdadera pena. Y mira que son bonitas las vistas. Esto la va a dar una vidilla tremenda a la parte vieja de Huétor», reflexiona María, jubilada y residente en la plaza.
Autogestión
Las remodelaciones en Huétor Vega se realizan con la máxima de la autogestión y el mínimo gasto. En la plaza de la Cañadilla se han eliminado las fuentes, que desde el primer momento han tenido problemas de fugas. «Convertimos esta plaza en un espacio diáfano para el disfrute de mayores y pequeños», comenta Pilar Pérez Vlázquez, concejala de Obras y Servicios.
La iniciativa coincide con la puesta en marcha de reformas como las iniciadas en el canal de Loaysa. El área de Obras y Servicios, a menudo transversal con otras del Ayuntamiento, es una de las más activas desde el arranque de 2014. «Desarrollamos un trabajo muy importante, aunque a veces la ciudadanía no lo vea de forma directa», explica la concejala. Sin duda, la nueva Cañadilla insuflará buenos momentos a los vecinos a los que se le quedaba pequeño el espacio para sentarse y charlar. Un paso más para la modernización.
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