Bailes de salón: exhibición de gente guapa en movimiento
La explanada de Huerta Cercada, uno de los espacios diáfanos más espectaculares del entorno granadino, fue el escenario de lujo para la exhibición de bailes de salón, dentro del programa de festejos de San Roque 2014 en Huétor Vega. Hilera de bombillas, agradecida brisa nocturna y mucho, mucho glamour. El menú fue variado y para todos los gustos. Valses, salsa, tango, bachata, mambo, rumba y hasta country con olor a vacas. El público, claro, alucinó. Por el sitio, por lo bonita que resultaba la iluminación. Pero, sobre todo, por el talento a raudales que se desplegó sobre ese escenario de grandes hechuras en la noche de sábado. «Yo sabía bailar muy bien el tango argentino, pero mi marido está muy soso estos últimos años y no me saca», murmuraba Paquita Martín, vecina del barrio de Caicena.
E.T.
Miércoles, 20 de abril 2016, 07:04
Los trajes acapararon todas las miradas. Todo un desfile de faralaes lustrosos, piezas entalladas y gente guapa luciendo percha. La noche arrancó con señorío mediante ... un vals inglés. Por momentos, los hueteños presentes se transportaron a Viena y recrearon en su imaginación el decorado de salones barrocos. Resultaron embriagadores los bailes lentos, las formas delicadas y las miradas sensuales. Lo confesaban María José Ruiz y Miguel Romero: «El vals es un baile que hipnotiza a cualquiera».
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El ambiente se agitó con ritmos latinos. Salsas y bachatas para menear cintura y desgastar suela. En ese andaban Carmela Sánchez y Ramón Rodríguez. «Llevamos un año bailando y hemos conseguido grandes avances gracias a la escuela de danza. Esto requiere técnica y concentración. Mucha disciplina, muchos ensayos, algún que otro sacrificio y una buena ración de entusiasmo», resumía ella. Manolo Serrano y Anna Megías interpretaron un tango de los de antaño, cuando Buenos Aires era cuna de personajes nómadas, brumas porteñas y la seducción se restregaba en plena calle. «El tango es un canto triste que se baila», decía Gardel.
Parejas
Por la lona pasaron Mari Nieves González y Manolo Girela, bordando un ?Mambo-jive? heredero de los sonidos cubanos de Pérez Prado. También brilló el pasodoble de la mano de parejas como Mari Cruz Sánchez y Nicolás Pérez, con aire castizo y taurino. «Lo bailaban nuestros abuelos y ahora lo hacemos nosotros», reconocían. En la traca final, milongas, chachás y valses criollos. Rocío del Paso y Kevin Agüero. Jesús Gámez y Lidia Toledo. Irene Ribera y Óscar Gámez. Todos ellos protagonistas de la noche estival en Huétor Vega. Todos ellos maestros del baile por un día.
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