"Debemos crear empleo sin distorsionar el medio ambiente ni cargarnos la vega"

Francisco del Ojo Tamayo (Monachil, 1951) sabía lo peligroso que resulta remover la memoria. Al pregonero de las fiestas patronales de San Roque 2014, en Huétor Vega, se le quebró la voz un par de veces durante su discurso en el Carmen de San Rafael. Un recorrido emotivo por la generación que se crió en un pueblo espartano durante la posguerra. Una generación de agricultores y ganaderos que lucharon para salir adelante. Una generación resumida en motes: Mariano ?El Torero?, ?El Porrilla?, ?El Rubio?, ?El Coca?, ?El Maraño?? A él le gusta que le llamen Paco. Paco del Ojo forma parte de la pléyade de españoles que emigraron a Alemania, como tantos otros hueteños de su tiempo. A su vuelta, se convirtió en un destacado empresario hostelero.

E.T.

Miércoles, 20 de abril 2016, 07:07

?Y el pregón le chafó el viaje a Italia con el que pretendían sorprenderle sus hijos. ?Pero lo retomaremos en septiembre. Ser pregonero ... de mi pueblo es una inmensa satisfacción. La crisis afecta a todo. Nuestro negocio familiar no iba a ser una excepción. La hostelería es el primer grifo que se cierra en tiempos de estrechez. Desde 2007 nos hemos apretado el cinturón y hemos luchado a capa y espada, al pie del cañón. Mis hijos me dieron la sorpresa el día de la Virgen del Carmen.

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?Habló usted mucho de la infancia. ¿Antes eran más felices? ?Mi vida está marcada por un par de muertes. Personas jóvenes que perdieron la vida por no hacerlo bien a la hora de conducir. Eso es una marca en la piel. Por eso insisto en recalcar a los jóvenes que la felicidad empieza en uno mismo. Cuando yo era un crío, la felicidad me la podía producir una rueda gastada de bicicleta. Éramos felices con poca cosa. Era una felicidad más sana y cotidiana. Éramos menos materialistas. Intercambiábamos hortalizas y nos considerábamos todos una familia. Ahora la gente no se da ni los buenos días.

?¿Y qué recuerda de San Roque? ?Me tocó una infancia dura, pero feliz. En Huétor Vega había ?mayordomos? sacando fondos para las fiestas patronales. Iban de puerta en puerta. Vivíamos de la agricultura y la ganadería. Ahora hay una Comisión de Fiestas y empresas colaboradoras, por suerte. Las fiestas de San Roque de aquella época dependían mucho de que las cosechas fueran buenas. Y se notaba mucho cuando un año había sido malo.

?¿Qué echa en falta en Huétor? ?Creo que se debieron potenciar a tiempo determinados puntos para fomentar puestos de trabajo. No podemos vivir de ser un pueblo dormitorio. El enlace con la esencia del pueblo son esos trabajos de toda la vida. Huétor Vega ha perdido olivares y vaquerías, fuente de empleo para los vecinos. Y no solo Huétor, sino toda la zona de la mancomunidad Río Monachil. Básicamente somos un lugar para el sector servicios. Debemos crear empleo sin distorsionar la vega, el medio ambiente.

?Usted no se ha separado de la vega. ?De pequeño trabajé en el campo y en una carpintería. El negocio familiar lo tenemos junto a la vega. Me siento orgulloso de que hayan contado conmigo como pregonero este año. La historia de un pueblo la escribe la gente del pueblo. Muchos vecinos me fueron contando recuerdos de los que fui sacando pistas.

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