Día del Árbol: los bebés hueteños vienen con un tronco debajo del brazo
Dicen que algunos bebés vienen con un pan debajo del brazo. En Huétor Vega, el pan se podría cambiar por un arbusto. Al menos, así se celebró el Día del Árbol en el arranque de la primavera en el Centro Social La Nava. Decenas de parejas del pueblo que fueron padres en 2013 plantaron el suyo. Y con los pequeños vástagos como testigos de la iniciativa. Una actividad de concienciación organizada por la concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento. Como en ocasiones anteriores, las familias del municipio que el año pasado tuvieron un hijo han apadrinado cada uno de los cuarenta naranjos que se han plantado en las distintas zonas ajardinadas del recinto, en el marco del proyecto denominado ?Crece con tu árbol?.
I.H.V.
Miércoles, 20 de abril 2016, 07:08
El alcalde de Huétor Vega, Mariano Molina, y el concejal de Medio Ambiente, José Antonio Pérez Braojos, entregaron a cada familia participante un recuerdo de ... la efeméride: un diploma enmarcado, conteniendo un árbol cuyo fruto son los retratos fotográficos de las niñas y niños participantes.
El Día del Árbol o Fiesta del Árbol es un recordatorio de la importancia de proteger las superficies arboladas. Los árboles, entre otros muchos beneficios, transforman el dióxido de carbono, responsable del efecto invernadero, en biomasa, minimizan los riesgos de inundación, evita la erosión... Se celebra en diferentes fechas, según el país se elige un día que sea propicio para que los árboles arraiguen, según sus condiciones naturales.
El Día del Árbol se ha convertido en Huétor Vega en un símbolo para intentar devolver a los bosques algo de lo mucho que ellos nos proporcionan cada día. Representan aproximadamente el 31% de la superficie del planeta, lo que equivale a más de la mitad de un campo de fútbol por persona, y desaparecen todos los días alrededor de 350 kilómetros cuadrados de cubierta forestal. No es un tema baladí. Y los nuevos padres del municipio lo saben. Como Ernesto y Elvira, que disfrutaron de la mañana de domingo con su pequeña María. «Las personas debemos ser responsables. Será una alegría ver crecer estos árboles a la par que nuestro chiquillos», reflexionaban.
También Diego y Ángeles, burgaleses afincados en el pueblo, que ayudaron al jovencísimo Cheste a poner en solfa un futuro naranjo. «Y que nos aporte buenas vitaminas a todos», bromeaban. Lo mismo que Paco y Encarni. O Javier y Lola. Familias hueteñas que representan el presente y el futuro de este pueblo tan apegado a la naturaleza.
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