‘El Porrón’: cuatro décadas de pelota, brindis y camaradería
La suya es una amistad larga. Muy larga. Los fundadores de ?El Porrón?, la decana de las entidades socioculturales constituidas en Huétor Vega, son como hermanos. La peña cumplirá cuarenta años a principios de 2015. Toda una vida. Y como tantas realidades valiosas en esta tierra, sus orígenes están ligados a un bar ?el ya desaparecido La Parra? y a la pasión por el fútbol. Allí, en la calle Umbría, compartían tragos de mosto y comentaban los partidos que habían disputado en la Rambla de Las Chinas. «El terreno de juego era tierra de labor de secano debido a la antigua viña, propiedad de Arturo Calvente, que se lo arrendó a la peña para usarlo como campo de fútbol», recuerda Félix Márquez. La tierra, casi impracticable, se hallaba subiendo por las inmediaciones del actual Recinto Ferial.
E.T.
Miércoles, 20 de abril 2016, 07:19
Ahora, ?El Porrón? cuenta con cincuenta y seis asociados. Tienen su centro de reunión en la calle Lepanto, 15, en lo que era el Bar ... Lepanto. Antes pasaron por los bares Las Viñas y Los Pipas. Durante la temporada, la sede abre los sábados tras el partido de fútbol. La Junta Directiva realiza regularmente reuniones mensuales, así como la celebración de las correspondientes Asambleas Generales de la Peña. Costumbre enraizadas a lo largo de cuatro décadas.
Diversión
Los miembros de ?El Porrón? juegan su partido de rigor todas las semanas. Y organizan otros divertimentos, como los trofeos anuales de fútbol y rentoy, el concurso de vinos de cosecha de los socios de la Peña, la fiesta de las castañas, la hermandad navideña, la fiesta de las habas y escapadas viajeras. No se aburren. En estos momentos preparan el 38º Trofeo El Porrón y la Fiesta Matancera (6 de diciembre), la Cena de Hermandad Navideña y VII Trofeo de Rentoy El Porrón (a partir del 11 de enero).
Además, les sobran batallitas que contar. El germen futbolístico del pueblo se desarrolló en un secano baldío, inclinado, con terrones y piedras, sin vestuario ni porterías. Luego llegarían el césped, las instalaciones deportivas municipales? «El mejor recuerdo para los socios, hombres y mujeres que han pasado y los actuales que han hecho posible durante casi cuarenta años, siempre es seguir las costumbres, las tradiciones deportivas y culturales de nuestro municipio», expresa Márquez, alcalde de Huétor Vega entre 1991 y 2003.
«Una de las sanciones más grandes, con multa económica y amonestaciones, era por blasfemar o decir tacos durante el desarrollo de los partidos de fútbol. Lo pasamos mal con aquello», rememora. «Fuimos a Málaga invitados por una peña local, donde por primera vez participamos de una paella y una gran sardinada. Hubo tantas sardinas que nos dieron dos cajas y las metimos dentro del bus para llevar a Huétor. Imaginaros el buen olor ambiente que tuvimos todo el camino».
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