"Echo en falta una gran residencia y voluntariado para quien está solo"
I.H.V.
Miércoles, 20 de abril 2016, 07:08
María José Martín Carballo es presidenta de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Huétor Vega. Nacida y "criá" en este municipio, "hueteña de ... pura cepa". "Y tiene algo especial. Recuerdo un barrio repleto de chavalería, madres jóvenes y muy embarazadas, rodeadas de niños jugando en la plaza", asegura.
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Esos niños vivían sin miedo al riesgo de ningún peligro más que echarse las rodillas abajo. Familias que en verano se sentaban al fresco con sus sillas de anea, compartiendo la comida y bebida que humildemente ganaban con su trabajo, gentes sencillas. Lo peor era a las doce de la noche, cuando el camión de la basura llegaba. Un camión descubierto: nuestro querido Pepe ?El Longui?, el basurero, y acudíamos a su llamada. Cómo agradecemos la evolución del servicio de recogida. Hoy disfrutamos de un buen servicio de recogida y reciclaje.
Otra cosa que recuerdo era la ida al cole, con mucha tranquilidad, porque gozábamos de nuestros bonitos caminos rurales, o la bajada del Tesorillo: primero pasaban una tabla para cruzar la acequia y la cuesta de Barro, pero, eso sí, en invierno llevábamos unas buenas pampas de goma y gorrillas los días sin lluvia. Hoy es una ruta de acceso a la principal. Esto sí es un gran cambio, créanme. El barranco de Doña Juana era nuestro acceso al tranvía. Más tarde, al autobús, con su parada, donde nos recogían nuestros padres. Siempre en la penumbra de la oscuridad, con el peligro propio del lugar. En la actualidad, gozamos de nuestra avenida iluminada. Lo que hubiera disfrutado mi abuela.
Era una aventura llegar al colegio, el Virgen de las Angustias, situado en la Avenida de Andalucía. Más tarde, pudimos disfrutar de la segunda fase, la del colegio Mariana Pineda, y de nuestro instituto en Huerta Cercada. Si usted me pregunta por la evolución de mi pueblo, la respuesta es clara y gráfica. Los hueteños debemos valorar el privilegio impagable de contar con un edificio tan chulo como Huerta Cercada. Un espacio generoso para uso y disfrute de la gente del pueblo. Con unas instalaciones maravillosas y un balcón gigante a la Vega que ofrece múltiples posibilidades. Vamos a sacarle partido. Se trata de un escenario único.
Cuando éramos jóvenes, no teníamos tantos espacios, ni plazas ni teatro. Pasábamos por Los Rebites con un cartucho de pipas. ¡Nuestro ocio! Ahora, algunos comercios han transformado el decorado y las costumbres hasta convertir la zona en punto de encuentro para los más jóvenes. Las ofertas culturales y las diversas actividades también han apuntalado este cambio, aunque pienso que hay que seguir trabajando en esta materia.
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Escapadas a La Zubia Si soy sincera, he de reconocer que a los jóvenes de mi generación nos gustaba salir por Granada e ir a la Zubia. ¿Por qué? Pues porque nos veían entrar en la discoteca que estaba en las casas nuevas, que se llamaba ?El mono?, y nos castigaban. Lo mismo pasaba en las fiestas en la calle Real, que cortaban en Tráfico. Entrábamos con vestido y zapatos para la procesión de San Roque y para el baile en ?La Estrella?, así que fíjense, la diferencia con la zona tan hermosa donde se desarrollan las fiestas, el pabellón y el Ayuntamiento.
Entre otros, a mí me daba mucho miedo el trayecto de la calle Real, donde había una especie de cuartelillo donde se recluían a los que formaban follón o bebían. Los retenían hasta que se les pasaba, aunque lo recuerdo vagamente. Otra evidencia de lo que ha cambiado mi pueblo. Lo que más me preocupaba eran los mayores, a pesar de los servicios de ambulatorio, de ocio, la oferta cultural y de otros muchos servicios de atención y cuidados.
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Para terminar de ser feliz noto en falta ?cuando pueda ser, claro? que se construya una gran residencia. Y me gustaría el impulso de un voluntariado para asistir a los que están solos, sin familia, y no es un imposible. Se puede conseguir.
¡Uy!, ¡que se me van a notar mucho los años! Sí, hace tiempo que dejé de ponerme las gorrillas.
* María José Martín Carballo es presidenta de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Huétor Vega
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