"El público infantil y juvenil es más exigente"
Moisés García Chacón
Miércoles, 20 de abril 2016, 07:19
Zaragozano de nacimiento, aunque ciudadano del mundo de vocación, este escritor afincado, por ahora, en Huétor Vega se sintió atraído desde pequeño por la lectura ... y por escribir sus propias historias. Tanto es así que ya desde los 15 años Manuel Luis Alonso empezó a ganar algo de dinero con la publicación de algunos cuentos de terror y misterio. De espíritu inquieto, ha cambiado de profesión casi tantas veces como de ciudad de residencia. Sin embargo, en los últimos 25 años se ha centrado en dar rienda suelta a su talento creativo como autor de literatura infantil y juvenil.
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- ¿Cuándo comenzó su vocación literaria? - Muy pronto; yo era un niño poco sociable, hijo único hasta los siete años, y seguramente el no tener en la casa a otros niños para jugar, me influyó para iniciarme en la lectura, primero de tebeos, que me siguen pareciendo un elemento importante como primer paso hacia la lectura. A los diez ya leía libros de todo tipo, lo que no significa que lo entendiera del todo. En aquellos años 50 no existía una literatura infantil como tal. - ¿Y la inquietud por escribir? - En el colegio ya empecé a plantearme la posibilidad de ser escritor. Con 12 años escribía mis primeros relatos y se los pasaba a los compañeros. Sin embargo mis padres no tenían ninguna confianza en aquello, ni siquiera cuando a los 15 o 16 años me empezaron a publicar mis primeros relatos en una revista de relatos de misterio y terror que era muy importante por aquel entonces y que contaba con una edición española... hasta que vieron que me pagaban por aquello. - Además de pasión literaria, también desde muy jovén demostró tener un espíritu muy inquieto... - Mi abuela lo llamaba "culo de mal asiento". Se ve que hay cosas que no cambian con la edad... Ya con 3 años me fugué de casa porque decidí que quería vivir independiente, y cuando me encontraron no estaba ni asustado ni nada, de hecho no quería volver a casa porque decía que quería vivir solo. - Lógicamente volvió a casa... pero ¿cuándo abandonó definitivamente el hogar de sus padres? - Me fui de Zaragoza a Madrid con 23 años (en 1971) y estuve trabajando cinco años como ejecutivo de una asesoría de empresas. En 1976 me trasladé a Palma de Mallorca y estuve trabajando durante tres años como periodista. La época más interesante para ser periodista y para ver desde primera línea los cambios tan rápidos que se estaban produciendo. en España. -¿Cómo surge ese cambio de profesión? - Algunas cosas en la vida no se eligen, sencillamente ocurren. Uno nace con un temperamento que depende de la genética, y después adquiere un carácter que depende en gran parte del entorno; del mismo modo, algunas de las vivencias suceden, no se eligen. Lo que yo sí elegí fue, en varias ocasiones, empezar mi vida desde un punto de vista diferente, a modo de desafío, para probarme a mí mismo. Había vivido en una gran ciudad como Madrid, me había ido bien, con un trabajo interesante... Así que me marché a Mallorca y empecé a colaborar con el Diario de Mallorca, pasando poco después a ser redactor de plantilla. - Sin embargo, en 1979 decide realizar un nuevo reset... En este caso hacia una profesión que, aunque también se basa en la escritura, no tiene nada que ver. - Efectivamente. El periodista trabaja con el concepto de realidad, y el escritor con su imaginación, aunque para ser escritor de ficción la capacidad de observación del entorno y las vivencias también son importantes, son dos campos diferentes. - ¿Fue difícil la decisión de dedicarse exclusivamente a ser escritor? - Desde luego era la más arriesgada. Cuando yo empecé no había ni diez escritores en toda España que vivieran de la literatura, mientras que en la actualidad hay docenas. Yo quería comprobar si era capaz de adaptarme a escribir cosas muy diversas, y para empezar en vez de libros me planteé colaborar en revistas y periódicos con relatos para adultos que publicaban los suplementos dominicales y revistas con parte de contenido erótico como Playboy o Penthouse, pero que además contenía un contenido literario muy importante. En aquel entonces utilizaba numerosos seudónimos distintos, ya que mi objetivo no era obtener fama ni reconocimiento. El caso es que logré vivir de esto durante varios años. - ¿Cuál fue el siguiente paso? - Como la publicación de relatos en la prensa fue desapareciendo, decidí dedicarme a otro campo que también me parecía muy interesante: la literatura infantil y juvenil. Descubrí que se estaba haciendo muy buena literatura para este sector en los 80 y probé suerte... y ahí sigo. Ahora me dedico casi en exclusiva a este género y llevo publicados más de 50 libros infantiles y juveniles de una temática muy variada. Casi todas mis obras se podrían encuadrar dentro del género realista. Y eso es muy importante ahora ya que en la actualidad casi toda la literatura juvenil es literatura fantástica, no realista. Especialmente a raíz de Harry Potter, entre otros. Sin embargo, los principales autores españoles en este campo nos mantenemos fieles a la novela realista porque creemos que es importante hablarles a los chavales sobre la vida y lo que se van a encontrar, y no cuestiones de fantasía. - ¿Está suficientemente valorada la literatura infantil y juvenil? - Ciertamente no. Existe el prejuicio de considerar que este es un género menor. Se piensa que escribir para niños y jóvenes es más fácil, cuando en realidad es mucho más difícil porque si el libro no les engancha en las primeras páginas lo dejan directamente. Sin embargo, el lector adulto a veces se siente obligado a leer un libro porque ha recibido un premio, porque está de moda, porque lo ha escrito determinado autor, etc. En definitiva, los niños y jóvenes son lectores más exigentes. - Permanecer tantos años seguidos haciendo el mismo trabajo significa que obtiene grandes satisfacciones... - Efectivamente. Para alguien tan inquieto como yo, el hecho de que lleve casi 25 años dedicándome a literatura infantil y juvenil, es porque me sigue dando grandes satisfacciones, no en cuanto a fama y dinero, sino de otro tipo como, por ejemplo, el contacto con el lector. A veces el testimonio del lector, cuando te dice lo que ha significado para él, es la mejor recompensa que se puede obtener. También he tenido la oportunidad de que algunos libros míos se utilicen para el estudio del idioma español en varios países, desde Francia hasta Dinamarca. - ¿Cómo llegó a establecerse en Huétor Vega? - La primera vez que recorrí Andalucía, la ciudad que más me interesó fue sin duda Granada, y ya en 1980 viví en la capital, y visité buena parte de la provincia. A partir de entonces volví varias veces a vivir aquí, y llegué a la conclusión de que lo que me gustaba era vivir cerca de Granada, pero no en la propia capital, así que me instalé en Huétor, por primera vez en el año 1999, luego en 2005, me marché y, hace año y medio, regresé por última vez, y no sé hasta cuando. La verdad es que he vivido en prácticamente todas las regiones españolas.
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