Paco López ha dejado el taller municipal, pero mantiene su compañía de teatro, La Toscana. / DIEGO LUZ

«Siempre tuve claro que de una forma u otra iba a hacer teatro en Huétor Vega»

Actor, escritor y dramaturgo, durante 30 años ha estado al frente del taller de artes escénicas del municipio

EDUARDO TÉBAR

El sol de la mañana empieza a iluminar la plaza del Mentidero y a Paco López le brilla la mirada. Se emociona hablando de los proyectos que se trae entre manos. Y eso que, en teoría, ya es oficialmente un jubilado. Actor, escritor y dramaturgo, durante treinta años ha estado al frente del taller de teatro en Huétor Vega. Las artes escénicas del municipio tienen en él a su gran precursor.

–¿Se considera usted hueteño?

–Vine de un pueblo de Córdoba y empecé a vivir en Huétor Vega a los tres añitos. Vaya, soy hueteño de toda la vida. A los 16 años empecé a volar y a los treinta me asenté en el municipio. Ya fuera trabajando en Elche o en Madrid, siempre estuve ligado al teatro, intentando conectar con el mundo de la interpretación. También buscaba siempre la excusa para volver a Huétor Vega. Primero monté una zapatería y luego una peluquería que se ha mantenido durante tres décadas en Cañadilla, hasta que me jubilé al llegar la pandemia. A la vez, han sido tres décadas al timón del taller de teatro.

–¿Había algo remotamente parecido a las artes escénicas en Huétor a principios de los noventa?

–En Huétor Vega no había nada de teatro. Yo empecé a los 18 años en el Centro Artístico de Granada. Una persona a la que le gustaba mucho este mundo me animó a formar el grupo. Hicimos una representación y la llevamos a Cájar. Y llegó el momento de crear el taller. Tenía claro que de una forma u otra iba a hacer teatro en Huétor Vega.

«En la pandemia escribí una obra para Verónica Forqué. Iba a Madrid a llevársela ahora»

–¿Cuándo supo que lo suyo era la interpretación?

–Yo creo que era actor desde antes de venir a este mundo. Tenía cinco o seis años y en televisión emitían teatro todas las semanas. A ese niño le encantaba sentarse en una sillita y ver esas obras de 'Estudio 1'. Para mí eso era una pasión inmensa. Mi interés era irme a Madrid. Me escapaba cada vez que podía para entrar en contacto con los actores. Estuve con Queta Claver, Ángel Picazo, Ana Marzoa… Y Lina Morgan me ayudó bastante. Localicé una compañía en Granada y estuvimos haciendo teatro por toda Andalucía. Ganamos premios. 

–Así que trajo la mochila cargada de experiencias al pueblo.

–En Huétor Vega nunca había habido un grupo de teatro y montamos la obra 'Amor en blanco y negro'. Ahí empezamos. Luego he escrito muchas obras para el taller de teatro, porque si había quince o veinte alumnos era difícil encontrar una obra que tuviese exactamente ese número de personajes. Así que me he tirado años escribiendo teatro sin parar.

–Se hizo dramaturgo a la fuerza.

–En el año 2006 registré mi compañía de teatro, La Toscana, aparte de mi actividad en el taller. Todas las obras las he estrenado en el Teatro Isabel La Católica. Y están escritas por mí.

–¿Se siente orgulloso?

–Es maravilloso. Cada cuatro años estrenaBa una obra. En 2006 fue 'Qué mundo tan maravilloso'. Se llenó hasta el anfiteatro último.

«Conocí a Queta Claver, Ángel Picazo, Ana Marzoa… Y Lina Morgan me ayudó bastante»

–¿Y si le pregunto por éxitos?

–'Te recordaré siempre' recreaba los tiempos de la Guerra Civil, con muchos efectos especiales. Hicimos revista musical aquí en Huétor. Hemos hecho un concurso de monólogos. Hemos hecho drama y comedia con el taller. En 2011 estrené 'A papá hay que buscarle novia', una comedia desenfrenada. En 2015, 'Y yo con quién me acuesto esta noche'. Y después llega la obra que me está costando más sufrimientos: 'Ha salido el sol para todos'. Me emociona hasta decir el título. Se iba a estrenar en 2020 por fin… Y llegó la pandemia. Estoy esperando fecha para el Isabel La Católica. Estoy pendiente de ese angelito.

–¿Las musas le han seguido visitando en la pandemia?

–En la pandemia escribí una obra que era para Verónica Forqué. Ahora, después de Reyes, iba a ir a Madrid a llevársela. Ya no podrá ser… También estoy escribiendo otra con la intención de moverla por las productoras en Madrid. 

Creando escuela

–¿Cree que ha creado escuela en Huétor Vega?

–La gente de La Toscana viene en un gran número del taller del municipio. Están ilusionadísimos, porque algunos nunca han actuado en el Teatro Isabel La Católica. 

–¿Y el gusanillo de formar a la gente en el taller?

–Escribo y dirijo teatro, pero ver cómo se forma la gente, con esa ilusión durante treinta años, es algo indescriptible. Te emocionas y a veces lloras en escena al ver que responden a esa dramaturgia. Lo consiguen y son felices. Un chico que pasó del taller a La Toscana tiene ahora veinte años, pero empezó conmigo a los doce. Ahora está haciendo castings; participó en 'El gran día', la película que estrenamos en La Nava. Hay alumnos que han estado conmigo doce o quince años.

«Hace nueve años prometí en este mismo periódico que si se construye un teatro en Huétor Vega, preparo la representación de 'Cleopatra'»

–¿Lorca o Stanislavski?

–Son dos referentes absolutos para mí. En Huétor Vega he montado 'La casa de Bernarda Alba' varias veces. Y 'Yerma', que me apasiona, en el Carmen de San Rafael.

–¿Espera el prometido espacio escénico de Huétor?

–Hace nueve años prometí en este mismo periódico que si se construye un teatro, preparo la representación de 'Cleopatra'. Y lo mantengo totalmente.