«Me queda la satisfacción de haber ayudado a personas de Huétor en ciertos momentos»

Pregonera de las fiestas de San Roque

Carmen López Nieto reside en Huétor Vega desde hace 31 años, 24 de ellos implicada en la política local como concejala del PP. Ahora será «una vecina más»./DIEGO LUZ
Carmen López Nieto reside en Huétor Vega desde hace 31 años, 24 de ellos implicada en la política local como concejala del PP. Ahora será «una vecina más». / DIEGO LUZ
EDUARDO TÉBARHuétor Vega

Carmen López Nieto nació en Porzuna, un pueblecito de la provincia de Ciudad Real. Tiene sangre manchega, espíritu granadino y corazón hueteño. Reside en el municipio metropolitano desde hace 31 años, 24 de ellos implicada en la política local como concejala del Partido Popular. Estos meses, aprovecha cada intervención pública para despedirse: abandona la trinchera para disfrutar de la familia, de los nietos, de la vida. Lo hará en Huétor Vega, su tierra adoptiva, donde decidió comprar una casa enorme hace tres décadas y donde ahora se retira «en otra más pequeñita». López Nieto será la pregonera de las fiestas patronales, este viernes (9 de agosto) en el Carmen de San Rafael, a las 22 horas.

–Así que lo deja.

–Cuando dejas de ser concejala en tu pueblo, tampoco intentas estar en otro sitio. Voy a cumplir el tiempo que me queda como asesora en el Ayuntamiento de Granada y en enero, si Dios quiere, me retiro. Es una jubilación un poquito adelantada. Cogeré el paro un año y medio y después me jubilaré oficialmente. ¡A no ser que me ofrezcan un trabajo maravilloso en el paro!

–¿Y cómo afronta el reto de ser la pregonera de San Roque este año?

–Lo afronto con cierto temor porque yo no soy nacida en Huétor Vega. Y en Huétor se tiene muy en cuenta quién es del pueblo y quién no lo es. Haber sido elegida este año por la corporación supone un reto para mí. Lo afronto con cariño y con gusto, pero con mucho temor. El público no me da miedo cuando voy a pedir un voto, pero esto es otra cosa. Quizá, es la mayor manera con la que Huétor Vega me reconoce.

«Seguiré con el puntillo de querer echar una mano al equipo de gobierno de turno»

–Los traslados de su marido le llevaron a vivir en Madrid, Badajoz, Almería o Granada. ¿Qué encontró en Huétor Vega?

–Encontré una vida y mucho cariño. Es la localidad donde más años he pasado. Llegó un momento en que fue un destino elegido. Mis hijos no querían irse, y eso que les costó adaptarse más que a mí. Ahora pasaré a ser una vecina más, que, por otro lado, es lo que he sido siempre. Ahora podré hacer críticas un poco más grandes a ciertas cosas. Me he sentido siempre una vecina porque he encontrado gente muy buena en Huétor Vega. También gente mala, eh, porque en todos los sitios la hay.

–Entonces ha conocido la cara y la cruz de Huétor como 'forastera'.

–He vivido Huétor muy por dentro. He conocido a personas que hoy, lamentablemente, no están. Ese tipo de cosas han contribuido a que disfrute Huétor Vega. Aunque, la verdad, no sé cómo me voy a tomar observarlo todo desde otro punto de vista a partir de ahora. Seguiré teniendo ese puntillo de echar una mano al equipo de gobierno que haya, sea del partido que sea, porque se trata de ayudar al pueblo. Todas las personas que he conocido en política en Huétor Vega han intentado hacer lo mejor posible por el municipio.

«Me gustaría que el pueblo tuviera más comercios y vida en la calle»

–¿Cómo recuerda su etapa como diputada provincial y coordinadora de las residencias de la Diputación de Granada?

–Fue un trabajo que me hizo crecer y que me enriqueció a nivel personal por esa relación especial con las personas mayores, aunque ya había sido concejala de Mayores en su día. Trabajé con niños con unas deficiencias bastante grandes en el centro de discapacidad intelectual Reina Sofía y en la residencia La Milagrosa. Estuve al frente de la gerencia de ambas residencias y me llenó mucho aquella experiencia.

–¿Con qué se queda?

–Con la satisfacción de que en ciertos momentos he podido ayudar a algunas personas. No a todas las que hubiese querido, pero tenemos que congratularnos porque Huétor Vega ha sido un pueblo que económicamente no ha funcionado mal. Eso ha hecho que podamos tener recursos para ayudar a gente. Se han pagado muchos recibos de luz y de alquiler. Se ha ayudado muchísimo a determinadas personas. Y no se ha tenido un banco de alimentos porque consideraba que era hacer muy claras y visibles las necesidades de muchas personas, a las que el Ayuntamiento ha ayudado de manera privada.

D.L.

–Huétor Vega es pionero en medidas avanzadas contra la violencia de género.

–La mancomunidad cuenta con un equipo estupendo, son técnicas muy preparadas. El Centro de Información de la Mujer trabaja muy bien. Sigo pensando que la política contra la violencia de género debería ser más tajante, de ayudar a la mujer directamente. Habría que gastar menos en campañas publicitarias que sirven para que los partidos políticos nos tiremos los tejos e invertir más en las mujeres desprotegidas.

En vertical

–¿Qué echa en falta en el pueblo?

–Yo no me quiero ir de Huétor Vega. Ahora, con los hijos mayores, la casa se nos hacía grande a mi marido y a mí. Y es complicadísimo encontrar un piso con terraza. Un error de Huétor fue que se expandiera tanto en horizontal y muy poco en vertical. Me gustaría que se consumiera más, que hubiera más comercios y más movimiento en la calle.

–Oiga, ¿y cómo lleva lo de ser la madre del actor Javier Botet?

–Nació con un problema físico, se sometió a varias operaciones y pensé que nunca se iría de mi lado. Es alucinante cómo se ha labrado una carrera en el cine por el mundo. Y es un gran diseñador. Al principio, la gente se asustaba porque veían un monstruo en la pantalla. Yo también, pero claro, sabía que era mi hijo. Cuando vi 'REC' por primera vez, me afectó mucho. Ha mejorado una barbaridad en el cine. En las últimas películas ya muestra su cara normal. Acaba de terminar el filme de terror 'Malasaña 32'.