Los pintores de Huétor Vega retratan el alma

La sala El Molino, en el Carmen de San Rafael, expone la obra de cerca de cuarenta artistas

Los autores muestran sus «retratos de la esencia de las personas»./DIEGO LUZ
Los autores muestran sus «retratos de la esencia de las personas». / DIEGO LUZ
EDUARDO TÉBARHuétor Vega

«Creo que estoy empezando a aprender algo sobre pintura», comentó alguna vez Tiziano con vitriolo y filosofía. La misma sensación impera entre los cerca de cuarenta artistas del taller de Huétor Vega que ahora exponen 'Retratos del alma'. «El nivel es muy bueno. Los veteranos han mejorado muchísimo. Y los que han entrado conmigo se sorprenden de lo que están siendo capaces de hacer. Hay un nivelazo», apunta el maestro Pablo Minguillón.

La muestra se compone de una colección de retratos que evitan la imagen figurativa. «Lo que realmente nos retrata, antes incluso que la propia imagen, es el alma: nuestra esencia», explica Minguillón. «Se trata de captar la impresión del individuo. Los alumnos se han retratado mutuamente por medio de la acuarela, el oleo o la instalación. El espectador se sorprenderá por la gran variedad de técnicas aplicadas», aclara.

Nada, pues, resulta previsible en esta exposición, que permanecerá abierta en la sala El Molino del Carmen de San Rafael durante una semana y que se puede visitar por las tardes (de 18 a 20 horas).

Taller numeroso

El de pintura es uno de los talleres más numerosos entre los que oferta el Ayuntamiento de Huétor Vega, según mencionó ayer en la presentación la concejala de Cultura, Elisa González Pedraza, quien felicitó a los protagonistas en un acto aliñado con canapés y mosto de la tierra.

Obras como 'Manzanas dulces', 'Magnífico árbol que reparte y recibe amor y amistad', 'Hora de volar', 'Sentir', 'Sincera amistad', 'Manos generosas', 'S.O.S.', 'Niña jugando en la playa', 'Fuerza', 'Bohemio en París', 'Lápiz de color sobre papel' o 'Sueños de la nobleza' van más allá de la efigie y el trazo facial.

«En esta muestra intentamos recoger esa esencia e impronta que nos define y caracteriza como individuos y nos diferencia de nuestros semejantes, haciéndonos únicos», reflexiona el profesor. «Conceptos como la percepción, la observación, la comparación, la metáfora, la similitud, la característica, el conocimiento y el desconocimiento han sido tenidos en cuenta por los alumnos para retratarse entre ellos mismos. La cuestión es meditar sobre cómo percibimos a las personas que nos rodean», señala Minguillón.