
«Es muy interesante conocer el pasado de nuestro pueblo»
Gregorio Cervera Mercado ·
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Gregorio Cervera Mercado ·
El autor del libro 'Moriscos expulsados de Huétor Vega y otros lugares' participará en una lectura colectiva de su obra en la plaza de La CañadillaEDUARDO TÉBAR
Huétor Vega
Jueves, 22 de abril 2021, 08:33
El 23 de abril, Día del Libro, tendrá lugar una lectura colectiva en la plaza de La Cañadilla (a las 18.00 horas) que se centrará en un título recién publicado por el Ayuntamiento, 'Moriscos expulsados de Huétor Vega y otros lugares'. Allí estará el autor de esta joya, Gregorio Cervera Mercado, un jubilado a quien siempre le interesó la historia de los pueblos de su vida y seguir el rastro de la genealogía de sus apellidos. Vecino de Huétor Vega, Gregorio es un investigador incansable. La obra que presenta parte de un documento de 1570 y es fruto de largas horas de transcripción, labor que concluyó con la inestimable ayuda de la historiadora de la UGR María José Osorio.
–Por estas páginas figuran los nombres de los primeros hueteños de los que existen noticias. ¿Cómo empezó?
–El documento lo encontré a través del Portal de Archivos Españoles (PARES) en internet, en la sección de nobleza de Osuna. Es un complemento, históricamente hablando, al 'Libro de Apeo' de 1572, pues el primero nos da información de los moradores de 'Güetor de la Vega', edad, estado… Y, en el segundo, de las propiedades de tierras y casas de esos moriscos.
–¿Es el eslabón informativo que faltaba para comprender el pasado de Huétor Vega?
–El documento nos aporta una información muy valiosa que no teníamos. Llena un hueco que estaba en blanco. Nos permite enlazar con el 'Libro de Apeo'.
–Descubrimos el rastro de familias, tierras y propiedades. ¿Hubiese sido posible una convivencia pacífica tras las Capitulaciones de Santa Fe?
–Para ello se tenía que haber respetado lo recogido en el acuerdo de paz de las Capitulaciones de Santa Fe entre los Reyes Católicos y Boabdil. Y, de hecho, los primeros años convivieron pacíficamente. Al morir los Reyes Católicos, sus sucesores, con la presión de la iglesia, empezaron a incumplir dichas Capitulaciones.
–Infraestructuras agrícolas, palabras, cultura… ¿Cuánto queda hoy de la huella de aquellos moriscos?
–Respecto a las tareas agrícolas, nos queda mucho, aunque a través de los siglos todo evoluciona y cambia. El sistema de acequias, los turnos de riegos, las siembras, etcétera. Recordemos que la mayoría de los repobladores procedían del interior de la península y que desconocían lo que aquí se sembraba, cómo lo hacían y cómo se regaba. Tuvieron que aprenderlo de los moriscos, y entre lo que traían y lo que aprendieron, nuestro pueblo siempre ha tenido una excelente vega y unos estupendos productos. Nos quedan muchas palabras de raíz árabe. Un ejemplo son las que comienzan por 'al'. Sobre todo, referidas a aperos de labranza y tareas agrícolas: albarda, almocafre, alcachofa, alcalde…
–¿Qué pasó en Huétor Vega aquel 31 de octubre de 1570?
–Prácticamente terminada la Guerra de las Alpujarras, con la derrota de los moriscos, en los acuerdos de paz se les daba la opción de marcharse fuera del Reino o quedarse y ser deportados. Con esta premisa, a primera hora de ese día se leyó 'a tambor' y en varios puntos del pueblo el bando de su majestad que los conminaba a reunirse en la iglesia para ser deportados con los enseres que pudieran portar. Y el que no lo hiciera «sería tomado por esclavo sin posibilidad de remisión». El escribano nos dice que los iban metiendo en la iglesia y que, por un portillo, salían para registrar sus datos.
–Llama la atención el cuadro de distribución. Muy pocos hombres en Cájar y muchísimos en Quéntar, por ejemplo.
–Cuando comenzó la sublevación, a finales de 1568, muchos moriscos de todos los pueblos se unieron a ella. La mayoría de estos murieron en la contienda o huyeron fuera de España temiendo las represalias. Si nos fijamos en el 'Libro de Apeos', menciona que algunos de los propietarios moriscos estaban «huidos o sublevados». Creo que ahí está la explicación.
–En el área de Cultura sostienen que este libro cierra una suerte de triángulo equilátero junto al volumen 'Apeo del lugar de Guetor', del historiador Luis L. Padilla Mellado, y la próxima exposición 'Linajes históricos de Huétor Vega'. ¿Qué opina?
–Que, efectivamente, a través de los nombres de los repobladores, y de algunos moriscos que se quedaron, podemos hacer un seguimiento de los apellidos a lo largo de quinientos años y comprobar que algunas familias han estado desde entonces residiendo en nuestro pueblo.
–¿Cómo le ha ayudado el Ayuntamiento en la publicación de este libro?
–Me ha ayudado en todo. Desde que contacté con la concejalía de Cultura, gestionada por Elisa González Pedraza, y con los trabajadores del área, Encarni y José Luis, todo han sido facilidades. Y el día 23, Día del Libro, veremos el resultado.
–¿Le hace ilusión que este texto sea leído en una plaza?
–Será leído parte del documento y estoy muy contento porque, durante casi quinientos años, estos nombres de los moriscos y moriscas han estado olvidados, silenciados. Y leerlos en voz alta y que resuenen sus nombres de nuevo por 'Güetor', por los lugares donde vivían, sufrían y eran felices, donde los niños gritaban jugando… ¡Creo que es muy emocionante!
–Hasta ahora, el hueteño antiguo más famoso ha sido Abd al-Málik, cariñosamente mentado en el ámbito coloquial por la 'Plaza del Moro'.
–Este libro, con el de los 'apeos', estará en breve en la biblioteca pública. Es muy interesante conocer el pasado de nuestro pueblo y sus gentes. El profesorado y los padres deben conocerlo y transmitirlo a los niños y niñas.
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Lucía Palacios | Madrid
María Díaz y Álex Sánchez
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