Los cerca de cincuenta participantes muestran sus casas nido, muchas decoradas./DIEGO LUZ

Los cerca de cincuenta participantes muestran sus casas nido, muchas decoradas. / DIEGO LUZ

El clan de las casas nido en Huétor Vega

El Aula Ambiental y Operación Encina impartieron un apasionante taller en el Parque de los Pinos para una veintena de familias

EDUARDO TÉBAR

Poco duraron las inscripciones. Las plazas volaron en un segundo. Medio centenar de personas afortunadas (en total veinte familias) participaron en el taller de construcción de cajas nido que tuvo lugar en el Parque de los Pinos. Era una iniciativa del Aula Ambiental de la concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Huétor Vega, en colaboración con el colectivo Operación Encina.

La voz cantante la llevó el alma de esta asociación, Pepe Víbora, que trabajó sin descanso durante dos semanas para que todo saliera a la perfección. Nadie duda de su sabiduría en asuntos de biodiversidad. Y por eso empezó explicando la importancia de estas cajitas, porque se están perdiendo los insectívoros, fundamentales para que no nos veamos invadidos, por ejemplo, por los mosquitos. «Necesitamos poner estas cajitas para que los depredadores no ataquen a los insectívoros, que son pájaros más pequeños que los gorriones», apuntaba Beatriz Sánchez, responsable de la recién creada Aula Ambiental de Huétor Vega.

Detrás de esta actividad hubo semanas de trabajo. Con una premisa: usar materiales reciclados, por aquello de la sostenibilidad. Un carpintero del pueblo, Eustaquio Fuentes, proporcionó esas maderas sobrantes de su taller. Al ser un evento de enfoque familiar, los niños y niñas fueron quienes más lo disfrutaron. Como muestra Clara, de 9 años, afanada en la construcción de un 'hogar' para pájaros como el herrerillo, la ratona común, el carbonero, el herrerillo capuchino o el mosquitero común.

Cuando Pepe Víbora habla, lo que brotan son lecciones de vida: «No habrá bosque que pueda funcionar sin animales y sin pájaros. Si no somos capaces de que vengan los pájaros a nuestro bosque, no habrá biodiversidad. Predominarán los insectos y las aves depredadoras», advertía.

Mérito y facilidad

Por su parte, la concejala de Medio Ambiente, Lola Aguayo, se esmeraba también en fabricar su caja nido: «La gente tiene ganas de hacer cosas por el medio ambiente». Aguayo destacaba el mérito y a la vez la facilidad de construir estos cubículos. «Hay muchos niños del Aula Ambiental, pero otros no. Incluso hay quien ha venido sin niños. ¡Pero no van a faltar tortas para desayunar!», exclamaba.

A su lado, Beatriz Sánchez se mostraba exultante con el éxito tan inmediato de las propuestas que andan tramando en el Aula Ambiental. De hecho, con la misma rapidez se liquidaron las plazas para el taller de jabones modelables de mañana domingo en el mismo lugar. «Estamos que no nos lo creemos, porque en cada actividad se agotan las plazas de manera inmediata. La acogida que está teniendo el proyecto es tremenda. Los niños y niñas lo afrontan con muchas ganas. Disfrutan, se emocionan. Les encanta ver sus plantas crecer. O el simple hecho de ver una raíz salir de una semilla. Ponen todo su interés en hacer sus carpetas, que en realidad son sus pequeños libros, donde colocan sus trabajos».

Estas cajitas serán esenciales para los insectívoros. / DIEGO LUZ

Bea Sánchez enseña con orgullo la foto de un 'diploma' que le ha hecho uno de sus pequeños alumnos: «Están entendiendo cosas que son un tanto complejas. Y no puedo estar más ilusionada». Huétor Vega lleva un tiempo destacando por la conciencia ambiental. Y eso son brotes de futuro.