El CEIP Mariana Pineda visita la bodega local Pilongo por el Día de la Empresa Andaluza
El colegio de Huétor Vega contó con la participación especial de abuelos y abuelas del alumnado, muy implicados con el centro este curso
Ideal
Huétor Vega
El alumnado del tercer ciclo del CEIP Mariana Pineda de Huétor Vega ha realizado una visita a la centenaria bodega local Pilongo. La actividad, organizada por el centro educativo con motivo del Día de la Empresa Andaluza, ha servido para poner en valor el patrimonio empresarial y cultural más cercano. Y con un ingrediente especial: la participación del grupo de abuelos y abuelas que este curso se ha incorporado de forma activa a la dinámica del colegio. «Su implicación, su entusiasmo y su compromiso con las actividades relacionadas con Huétor Vega les convierten en auténticos embajadores de la historia, las costumbres y la identidad de su pueblo», apunta Juan Santamarina, director del Mariana Pineda.
En compañía del grupo de mayores, los escolares han tenido la oportunidad de conocer una realidad que va mucho más allá de una visita educativa. Con Rafael Márquez como anfitrión de la bodega, que hace unos días tuvo protagonismo en la Fiesta de la Vendimia de Huétor Vega, los niños y niñas han descubierto la dedicación y la historia que hay detrás de un emblema de la tradición vitivinícola de esta zona. «Significa comprender que los pueblos también se construyen gracias a las personas que emprenden, que mantienen vivos los oficios y que contribuyen, día tras día, al desarrollo de su comunidad», explica Santamarina.
La experiencia ha permitido, además, tender un puente entre generaciones. Los abuelos y abuelas han aportado ese conocimiento que no siempre aparece en los libros de texto, pero que constituye una parte esencial del aprendizaje: la experiencia vivida, los recuerdos compartidos, las costumbres heredadas y el orgullo de pertenecer a un lugar. Los niños y niñas, por su parte, han podido escuchar, preguntar y valorar aquello que tienen más cerca.
«Desde una perspectiva pedagógica, iniciativas como esta recuerdan que educar no consiste únicamente en transmitir saberes básicos dentro del aula. También significa abrir las puertas del colegio al entorno, convertir el pueblo en un espacio de aprendizaje y enseñar al alumnado a reconocer el valor de su propia comunidad. Las empresas locales son también aulas abiertas en las que aprender sobre cultura, economía, emprendimiento, esfuerzo y responsabilidad», infiere el director.
En relación al protagonismo que los abuelos y abuelas asumen ahora en la vida educativa del Mariana Pineda, Juan Santamarina señala que «su participación activa en la escuela demuestra que la educación es una tarea compartida y que la relación entre generaciones puede enriquecer profundamente la formación de los más pequeños, porque cuando un abuelo y una abuela acompaña a un niño y una niña, no solo le muestra un lugar, sino que le transmite una parte de su historia y le ayuda a comprender de dónde viene».
Vínculo intergeneracional
El CEIP Mariana Pineda demuestra con propuestas de este tipo que la escuela puede ser un motor de participación ciudadana, un espacio de encuentro y un vínculo entre la tradición y las nuevas generaciones. Y lo hace de la mano de unos abuelos y abuelas que han decidido dar un paso al frente para compartir su tiempo, sus conocimientos y su amor por Huétor Vega. «Un pueblo que enseña a sus niños a valorar sus raíces es un pueblo que protege su futuro. Las tradiciones, las empresas y la memoria de quienes nos precedieron no se conservan únicamente recordándolas, sino viviéndolas, compartiéndolas y transmitiéndolas», resume el director.