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‘Boda gitana’: una joya entre el Sacromonte y Huétor Vega

El espectáculo de la Rondalla San Roque con los grupos de baile de Natalia Martín culmina una idea que surgió en 1989

E. Tébar

Huétor Vega

No iba mal encaminado el etnomusicólogo estadounidense Alan Lomax cuando, a principios de la década de los 50 del siglo pasado, recorrió la geografía española para registrar con su magnetófono una diversidad de tradiciones musicales que solo existían en la transmisión oral. Ahora, eventos como el Certamen de Agrupaciones de Pulso y Púa de Huétor Vega, que este sábado celebró su edición numero 33, preservan y difunden el legado del folklore peninsular. Además, con un saludable afán de intercambio y descubrimiento mutuo. Más que un certamen, es un encuentro.

Cada verano, la Rondalla San Roque organiza esta velada anual con la colaboración del Ayuntamiento, invitando a una formación de otro territorio y ejerciendo de anfitriona. Los visitantes este año, Grup de Danses i Rondalla Repicó, venían de Valencia, en concreto desde Manises. Ante una Plaza Abdal Malik con todas las butacas ocupadas, dejaron un excelente sabor de boca tanto con su muestra de trajes tradicionales del siglo XVIII —y detalles como la típica peineta valenciana— como con su concierto.

El Grup de Danses i Rondalla Repicó enseñó en Huétor Vega cómo eran las seguidillas de ‘Coveteres’, propias de los habitantes de las cuevas excavadas en taludes. Divulgaron fandangos de la vida social de la comarca de La Costera. Llevaron a la práctica un baile festivo de pareja como el ‘Copeo’ de Ontinyent. Y se despidieron con una particular jota. Como curiosidad, uno de sus integrantes de origen granadino, Alfonso, fue homenajeado por sorpresa.

Fusión de talentos del municipio

Luego llegó el turno de la alineación local, la Rondalla San Roque, en alianza con los grupos de baile de Natalia Martín para el estreno del montaje ‘Boda gitana’. Con una verdadera fusión de talentos del municipio. Por un lado, la dirección musical y conceptual de Antonio J. Mota, conocido como Antuán. Por otro, la labor como coreógrafa de Martín, que está dando mucho que hablar en los últimos tiempos.

El espectáculo ‘Boda gitana’ recrea el rito en las cuevas del Sacromonte. Este proyecto tiene su origen en 1989, cuando Antuán pertenecía al Grupo Municipal de Bailes Regionales del Ayuntamiento de Granada y tomó nota de la labor de ‘arqueología’ realizada entonces por Gabriel Ruiz Zúñiga y Miguel Medina. En 2017, al fin pudo darle forma con la Rondalla San Roque. Pero el séquito de baile de Natalia Martín —que interpreta el papel de la novia— y la incorporación de nuevas piezas han redimensionado la obra.

Esta ‘Boda gitana’ trata de respetar la esencia de aquellas danzas, que constituyen un inmenso patrimonio cultural de Granada. Antuán aporta músicas y letras a una representación estructurada en cuatro bloques: el enamoramiento, la prueba de virginidad, los bailes y el casamiento. Por supuesto, cobra importancia la ‘Alboreá’, que culmina con el alzamiento de los novios. Y el público queda arrebatado con bailes como la cachucha, la farruca, la ‘Mosca’, la zambra o unos tangos con inevitable eco de Morente. Como dijo al final el alcalde, Mario del Paso, en el protocolario intercambio de recuerdos, «este espectáculo es tan bueno que debe expandirse más allá de Huétor Vega».

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