Ambiente en la plaza de La Cañadilla, en la primera Feria de Artesanos de Huétor Vega. / DIEGO LUZ

Los artesanos animan Huétor Vega

El municipio celebró en La Cañadilla la primera edición de esta feria, llena de artículos restaurados y productos hechos a mano con materiales reciclados

EDUARDO TÉBAR

Obras cubistas que vienen de viejos palés de madera. Acuarelas que muestran paisajes de la vega hueteña. Originalísimos artículos de croché. Un padre y un hijo dedicados al macramé y a la cerámica. Decoración con plantas naturales recicladas. Incluso una silla restaurada con 200 años de antigüedad. Todo esto se hace en Huétor Vega y a partir de ahora se podrá encontrar en la Feria de Artesanos del municipio.

El evento se inauguró el sábado, durante todo el día en la plaza de La Cañadilla. Y llega con la intención de celebrarse con regularidad de manera mensual. A pesar del azote del calor numerosos vecinos visitan las seis carpas, que acogen los productos de cerca de una quincena de artistas. ¿La premisa? Todo está hecho a mano y con afán sostenible. ¿La reacción? Nadie se marcha de vacío.

Estand con las obras de Luis Hohmann. / DIEGO LUZ

La amplitud del céntrico enclave, con espectaculares vistas, facilita el flujo de personas con una gran distancia de seguridad. Por la tarde se sortea un tapiz XXL valorado en 200 euros. Y como los artistas se atraen entre sí, no faltan las guitarras callejeras, que diría Raimundo Amador. Feria. Alegría. Plaza. Pueblo.

Natán, alias 'El Lobo Nazarí', es uno de los organizadores. «Nos reunimos varias personas que estábamos en una mala situación laboral. Somos artesanos y hay mucho arte en Huétor Vega, cada cual con su propio estilo. En cada puerta puedes encontrar un artesano. Así que pensamos en hacer un proyecto que sea sociocultural y educativo, que podamos dar clases e impartir conocimiento, porque se están perdiendo las tradiciones y las costumbres», explica.

A pesar del azote del calor numerosos vecinos visitaron las seis carpas, que acogían los productos de cerca de una quincena de artistas

Para consolidar la idea necesitan constancia. Pero el paso importante está dado. Alguna de las artesanas no había vendido antes ni siquiera por internet. «Queremos que sea un proyecto a largo plazo, que no desaparezca mañana. Vamos a poner empeño para forjarlo en el pueblo», apunta El Lobo. Y pone el foco en el trato a pie de calle porque la realización manual de los productos conlleva toda una filosofía: «Trabajamos con elementos recuperados para combatir contra el consumismo extremo. Nos estamos acostumbrando a las cosas prefabricadas, que no tienen valor. Nosotros valoramos los productos de antaño, que no se rompen y duran mucho tiempo».

Buena acogida

La buena acogida de la Feria de Artesanos de Huétor Vega obedece, opina Natán, al factor nostalgia: «Se echaba de menos disfrutar de un día de mercado. La gente añora estas cosas. Lo que más llama la atención de las personas este primer día es el hecho en sí de ver puestos en esta plaza. A la gente mayor le encanta venir a recordar los objetos antiguos, los que antes usaban ellos. Esto les hace volver al pasado, a sus recuerdos. Y por el contrario, los jóvenes descubren cosas que no ha visto nunca. Las tocan, las miran, las disfrutan. La feria no deja indiferente a nadie. Todo el que viene se detiene en todo lo que hay y consume algún tipo de producto. Y no es solo por lo novedoso, sino porque les parece bello que alguien se dedique a elaborar a mano estas cosas».

«A la gente mayor le encanta venir a recordar los objetos antiguos, los que antes usaban ellos. Esto les hace volver al pasado, a sus recuerdos»

natán, el lobo nazarí

El Ayuntamiento de Huétor Vega cedió el espacio para esta primera edición. El otro responsable de la organización, el escultor y pintor Luis Roberto Scaramella Hohmann, es un hombre de mundo. Un brasileño de padre alemán y madre italiana, con una mujer española, un hijo inglés y conexión mexicana. «Pero soy hueteño», dice. En su expositor se hallan los célebres bajorrelieves cubistas con maderas recicladas, marca de la casa. Tampoco pasa desapercibido su árbol de Navidad ecológico. Aunque para ecológico, el lugar contiguo, destinado a la asociación Operación Encina, representada por Beatriz Sánchez, con sus bolsas, camisetas y tazas, con las que se contribuye a la reforestación del Camino de los Neveros. ¿La curiosidad? Figuras del cofundador de este colectivo hueteño comprometido con el medio ambiente, Pepe Víbora… Talladas con madera de encina.

El pintor Abel Villén, con sus 'Apuntes al natural'. / DIEGO LUZ

Por su lado, el pintor de Huétor Vega Abel Villén es otro colaborador fijo de la Feria de Artesanos. Al estreno lleva un surtido de 'Apuntes al natural', «todo paisaje de cercanía». Su obra se sumerge en inspiraciones tan próximas como los secaderos de la zona, el Camino del Lunes, las viñas o la Acequia del Albaricoque. «Lo más lejano que tenemos aquí es el Camino del Jueves, que está por Ogíjares», bromea. Abel, que ha puesto su arte al servicio de bandas de la música local como Granais Grannabis, está rodeado en La Cañadilla por los hermanos Iván y Óscar Porras, del grupo Al Vuelo, que estos días presentan 'De regreso a la raíz'. «Es necesario que haya varias ferias para que la gente de Huétor se anime y lo tome como referencia», sostiene el pintor.

Padre e hijo

En otro extremo, Manuel y Sergio, padre e hijo, al mando de 'Macramé Huétor Vega'. Uno domina los hilos y el otro la cerámica. Ceniceros, maceteros, pulseras. El suyo es un ejemplo más de la creatividad escondida en el municipio que ahora sale a la luz. Como ocurre con Fanny Martínez, que reúne sus creaciones bajo el rótulo de 'Artefanías's': pinturas al óleo, acrílico, 'collage', artesanía con naturaleza reciclada, pulseras de cuero con motivos musicales...

Fanny Martínez; Manuel y Sergio; y María José Arquelladas. / DIEGO LUZ

«Ya era hora de que existiera algo así. Yo llevo muchos años pintando. Cuando vivía en Málaga ya cogía ramas y las decorada. Esto, en difinitiva, es una manera de buscarnos la vida», confiesa Fanny, que fue alumna del desaparecido David Zaafra, ahora homenajeado en una plaza en Huétor Vega recién acabada por El Niño de las Pinturas. «Fue mi maestro, el gran pintor del 'quejío'», recuerda emocionada.

Junta a ella, María José Arquelladas, 'Mamita', ofreciendo sus bolsas pintadas a mano, además de collares, bolsos, pendientes, un atrapasueños con flores naturales o botitas para bebés. Su punto fuerte es el croché: «Ningún bolso es igual que otro. Todo lo hago a mano con mucho cariño y no hay patrón. Todo sale de mi cabeza».

Entre los invitados para esta primera Feria de Artesanos de Huétor Vega, Jesús Ochando, del Zaidín, o Julia, de Iznalloz, con sus 'pendientetas', sus camisetas bordadas o sus encantadores marcapáginas con flores recogidas, secadas y plastificadas. «Estoy empezando en este mundo. Me invitaron y me parece una una iniciativa muy bonita. Esto es fundamental para darse a conocer», afirma, rodeada de creatividad hueteña.