Vitango, el primer festival de tangos flamencos granadinos

Iván El Centenillo y Ramón del Paso, protagonistas en la velada inaugural./DIEGO LUZ
Iván El Centenillo y Ramón del Paso, protagonistas en la velada inaugural. / DIEGO LUZ

El evento, que nace con afán didáctico, marida vinos de calidad con el palo festero del Sacromonte por excelencia

EDUARDO TÉBARGranada

Su nombre engatusa. Sus intenciones apabullan. Huétor Vega estrenó el viernes 27 de abril 'Vitango', que se presenta como el primer Festival de Tangos de Graná. Un evento dedicado al palo festero por excelencia en el flamenco que acunan las cuevas del Sacromonte. Su juguetona nomenclatura viene del maridaje con el vino, en el entorno del Centro del Vino y Flamenco del municipio, situado en Huerta Cercada. La velada inaugural tuvo como protagonista al cantaor Iván El Centenillo, muy vinculado a la localidad metropolitana desde hace años. Y muy bien arropado por un elenco hueteño, con las guitarras del maestro Ramón del Paso, el joven Juan María Girela y el baile del aún más púber Alberto Padilla. Todo en un formato didáctico –faceta que no supone esfuerzo alguno para El Centenillo–, alternando cada cante con un vino ecológico de Méndez Moya y las delicias de Los Pinos. Entre el viernes y el sábado, casi dos centenares de comensales vivieron la experiencia en el centro enológico.

El evento pone de relieve la riqueza de los tangos granadinos. A los que les ocurre lo mismo que a los fandangos de Huelva: uno se pierde en su laberíntica variedad. Centenilló abrió la veda con unos tangos de la flor (o de Falseta), quizá los más antiguos. En las bodas gitanas, en las zambras, la novia bailaba con una flor en la boca. Sobre todo en San Blas. Iván continuó con unos tangos del camino, con sabor gaditano y cubano, en ida y vuelta, que hoy emulan figuras como Miguel Poveda, Arcángel o Marina Heredia. Se trata de puros tangos de Granada: tangos valientes. Los gitanos de aquí aportaron una pista reveladora: el soniquete inspirado en los árabes.

«Brillaron los tangos de El Petaco, con ecos de tanguillos de Cádiz, que solo baila Curro Albaicín»

La noche inoculó intimidad en el salón gigantesco de Huétor Vega. Llámenlo magia, duende. Da igual. Cuando el cantaor albaicinero contó la intrahistoria de los tangos de María Habichuela, se hizo el silencio. Un eco callado con regusto de uva. Los Habichuela: esa inmensa dinastía de guitarristas en la que surgió una matriarca cantaora. Y no solo cantaba María. También dejó una impronta indeleble en las letras. ¿Cuántos rastreadores de mujeres letales en el arte sabían esto? Luego hubo tiempo para los tangos de El Petaco, esos de reminiscencia a tanguillos de Cádiz que solo baila Curro Albaicín. El único hombre que se ha atrevido a hacer lo que antaño bailaban las gitana más mayores de la reunión. Desde La Pella hasta María La Pataperro. ¿El broche? Un recuerdo de los tangos de Íllora, población gitana y canon de un rebufo flamenco que alcanza a David Carmona.

Hoy, Esther Crisol

La próxima cita con la 'Noches del vino y flamenco', en el museo hueteño, tendrá lugar el 25 de mayo (22 horas). Esta vez, la cantaora Esther Crisol y el tocaor y bodeguero hueteño Tente Márquez se pondrán bajo los focos. Esther es una flamenca auténtica y a la vez atípica. Su padre es socio de La Platería, la peña más antigua del mundo. Y eso marcó su niñez. «La afición me viene de ver a la gente cantar y bailar ahí. En realidad, lo que me llamaba la atención al principio era el baile, no el cante», revela. Bailó, pisó academias y se matriculó en todo lo que le atraía hasta llegar al conservatorio: violín, danza, improvisación... De Mozart a Miles Davis. Se lo bebió todo.

Inquieta, indagadora, Esther no ha tenido prisa nunca. Fue una cantaora tardía que se soltó con 18 años. En 2013 apareció 'Aguacibera'. Cometió la excentricidad de introducir el arpa en el flamenco en un grupo íntegramente femenino, el Trío del Agua. Ha colaborado con músicos portugueses o con los locales Ambulancia Irlandesa. No se la pierdan.

En la asociación nacional de museos

El Centro de Interpretación del Vino de Huétor Vega, dependiente del Ayuntamiento, aparece ya anunciado en la Asociación de Museos del Vino de España. «Confiados en la ruta prevista, nuestro centro sigue con el paso seguro y firme en uno de sus objetivos básicos: apuntalar un espacio sólido y estable, con el valor de la innovación», apunta el área de Cultura y Turismo. «Ser miembros de esta asociación nos va a permitir mantener intercambios con otros de similares características al más alto nivel expositivo».

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