Una ola de vandalismo desbarata los jardines de Huétor Vega

Tubos de riego por goteo, cortados a navaja en los jardines de Las Viñas./DIEGO LUZ
Tubos de riego por goteo, cortados a navaja en los jardines de Las Viñas. / DIEGO LUZ

Los conductos de riego de los parques sufren cortes con navaja de manera sistemática desde mayo

EDUARDO TÉBARHuétor Vega

Algo turbio ocurre en Huétor Vega, un pueblo habitualmente cívico. Múltiples actos vandálicos se producen sin cesar desde finales de mayo. Las gamberradas se ceban siempre en el mismo punto: los tubos de riego por goteo. A veces, incluso roban las tuberías. Una calamidad para los jardines públicos, que ven cómo se secan las plantas. La ola de pillaje se extiende por todo el municipio. De arriba abajo, de uno a otro costado.

Las fechorías tuvieron su centro de partida en los parques de Las Viñas, la Cuesta de las Cabras y Los Madroños. Después, el fenómeno se ha extendido por el resto de los barrios: Los Rebites, parque canino, la Plaza de las Palmeras, la parada del Tranvía, San Miguel Bajo… El mapa completo.

La tendencia ha bajado en julio. Pero junio fue un mes duro. Los vándalos cortan los riegos con navaja. No con cúter, que dejaría una cisura más fina. No, utilizan una navaja de calidad. Y la usan a conciencia. En el Ayuntamiento se sorprenden por la tenacidad con la que actúan los sigilosos responsables de este desbaratamiento de los jardines.

Las fugas de agua impiden el mantenimiento de las plantas. / IDEAL

Conforme el personal lo arregla, los vándalos vuelven a cortar los sistemas de riego. El Ayuntamiento ha llegado a reponer el material por la mañana, otra vez por la tarde... Y encontrarlo de nuevo cortado a la mañana siguiente.

La longitud de los conductos varía según el caudal y el tamaño de la plaza. El Ayuntamiento denunció públicamente la ristra de incidencias. ¿La peculiaridad? Los autores sustraían pequeños trozos y no las gomas enteras. La reacción fue robar los goteros, y trozos ya de 10 y 15 metros.

Llegan a actuar tres veces al día en el mismo punto

En Las Viñas y la Cuesta de las Cabras, dos de los epicentros en la parte alta del municipio, se han llevado más de 700 metros de goma. Se descarta la sospecha del robo organizado por una pequeña mafia. Se trata de elementos de muy bajo coste que apenas tendrían salida en el trapicheo. Hunden la navaja en la goma con el objetivo de cortarla.

En otras localizaciones cortan trozos, metro a metro. «Esto no se hace con la intención de robar 40 metros. Esto es ir a hacer daño», cuenta Roberto Molina, concejal de Seguimiento de los Servicios Municipales Externalizados.

Arrayanes muertos

La Policía Local no aprecia rutinas de gente merodeando ni el Ayuntamiento ha advertido comportamientos extraños en la calle. Lo hace alguien que conoce bien los horarios y que sabe cuándo actuar. Es significativo el caso del Parque de Los Madroños, donde el equipo de gobierno interviene hasta tres veces a la semana desde la celebración del Día del Árbol. Es más, han picado el suelo para llevarse el riego.

5.000 euros: el coste de la broma

Los actos vandálicos que padece Huétor Vega en el último mes y medio también se miden en dinero. Por ahora, los daños han supuesto un coste de alrededor de 5.000 euros. El Ayuntamiento ha tenido que invertir ya más de 1.000 euros en reponer el material. El resto lo ha pagado Ferrovial. Para hacerse una idea: un gotero cuesta 10 céntimos. ¿El material? Simple plástico fino en PVC negro. «Cuesta muy poco, pero de forma reiterada y en grandes cantidades ya sí representa un gasto considerable», manifiesta Roberto Molina.

Los daños no se ciñen solo al valor económico del material. Jardines y árboles de Huétor Vega se echan a perder. Ya ha habido víctimas: se han perdido arrayanes con veinte años. Además de un naranjo en la calle Suecia, flores de temporada, tres plataneros en la plaza de La Nava. En la avenida de Andalucía han muerto árboles de Júpiter de tres metros de altura y dos décadas de antigüedad.

«La gente no piensa en las consecuencias que conlleva el corte de estos riegos por goteo. Es un dinero que le cuesta al pueblo y un perjuicio en el mantenimiento del municipio», lamenta el alcalde, Mariano Molina del Paso.

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