La nueva cara de Los Corteses, el ‘Albaicín’ de Huétor Vega

Calles adoquinadas en Los Corteses, barrio famoso por sus coquetos árboles en las callejuelas./DIEGO LUZ
Calles adoquinadas en Los Corteses, barrio famoso por sus coquetos árboles en las callejuelas. / DIEGO LUZ

Es uno de los barrios más antiguos y ahora luce un adoquinado flamante | Las tuberías eran arcaicas

EDUARDO TÉBARHuétor Vega

Acceder al barrio de Corteses de Huétor Vega supone un inmediato viaje en el tiempo. Se trata, por definirlo con rapidez, del Albaicín del municipio metropolitano. Su aspecto durante décadas así lo sugiere: fachadas blancas, empedrado, calles estrechas, ramas de árboles coquetos que se rizan en alambres. Entre el rumor de la Vega y viviendas que todavía tienen cuadras con burros y caballos. En sus callejones reina la tranquilidad de la vida en otro siglo. La gente se despierta al alba, con el canto del gallo. Bajo tierra, vestigios en forma de yacimiento de civilizaciones pasadas.

En la pequeña y vetusta barriada, los mayores aún afilan cuchillas sentados al sol y se saludan por el nombre. Los Corteses era un enclave de afiladores. La mayoría aplaude las remodelaciones llevadas a cabo por el Ayuntamiento en 2017. Criticaban el estado de las calles, levantadas. «Nos pusieron unos materiales muy malos, el hormigón no funcionó y los vecinos se cabrearon porque llegaron a entrar aguas fecales a las casas». Los Corteses es uno de los barrios más antiguos de Huétor Vega. En otoño fue palpable el lavado de cara, con el adoquinado nuevo.

Tras el arreglo, el Ayuntamiento dejó preparados tubos en vacío para que las empresas suministradoras de servicios (electricidad, telefonía) pudieran eliminar o reducir el cableado eléctrico. Las tuberías de saneamiento y abastecimiento de agua acumulaban cuatro décadas de desgaste. Ahora, Los Corteses cuenta con materiales flamantes, como las farolas. «Nos comprometimos a reformar cada año una parte del barrio», apunta el alcalde, Mariano Molina. «El hormigón que se colocó en 2011 se estaba levantando. Pensamos que, en vez de asfaltar, lo mejor sería adoquinar».

100.000 euros de inversión

La inversión ha sido de 100.000 euros. Una mitad la ha puesto el Ayuntamiento. La otra, Emasagra. Las canalizaciones y las zanjas se han incluido dentro de las inversiones en el pueblo que cada año realiza la empresa de aguas. De manera que el Ayuntamiento financia el adoquinado. «El asfalto, al final, se levanta. Sin embargo, el adoquinado en estas calles estrechas es para toda la vida», reflexiona la concejala de Urbanismo, Susana Megías. «En 2018 seguiremos actuando en este barrio, adecentando por la zona de la calle Zoraida. Y no levantaremos el asfalto nuevo», confirman.

El plan llevado a cabo hace más de media década por la Junta resultó desastroso. Hace unos meses abundaban los espacios ruinosos, las calles deterioradas e incluso pintadas en la entrada por la calle Zoraida desde Granada. IU de Huétor Vega pidió embellecer el espacio y potenciar el área más tradicional del pueblo para atraer a los turistas que acuden en autobús a los negocios hosteleros.

A la formación de izquierdas le desagrada la fragmentación de las obras en varios ejercicios y el descarte del gobierno del PP de poner macetas en las fachadas de las casas. «Nuestra propuesta consistía en reformar en barrio en su totalidad», insiste el portavoz, Chus Fernández. «Aún así, nos congratulamos de ver los frutos de una oposición constructiva», añade. En el PP responden: «Salobreña es un pueblo blanco, pero Huétor Vega no. La gente viene aquí a comer y a beber vino, no a contemplar macetas en calles estrechas».

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