La Policía de Huétor advierte sobre el cultivo de marihuana: atrae a las mafias y van armadas

Cerca de 10 kilos de cogollos incautados hace un mes en Huétor Vega.
Cerca de 10 kilos de cogollos incautados hace un mes en Huétor Vega. / IDEAL
  • Cinco personas fueron detenidas en mayo cuando intentaban robar en un secadero clandestino en la céntrica calle Cañadilla

La escena fue de película, pero refleja una realidad cada vez más peligrosa: las plantaciones de marihuana. El pasado 15 de mayo, la Policía Local de Huétor Vega ponía a disposición judicial a cinco individuos que trataban de robar en un secadero clandestino localizado en la calle Cañadilla, centro neurálgico del pueblo. Se decomisaron casi diez kilos de cogollos de esta droga. En la operación fueron detenidos los dos presuntos asaltantes y las tres personas que se encontraban en el interior del establecimiento; previsiblemente, los dueños de la mercancía.

No fue una detención fortuita. Los agentes llevaban dos semanas vigilando el local con la sospecha de que allí se estaba cultivando marihuana. Sin embargo, fuente policiales confirman a IDEAL que la mitad de los detenidos proceden de Málaga y la otra venía de un municipio cercano. «Las mismas mafias se van pisando entre sí», explica la Policía Local de Huétor Vega. La plantación casera de marihuana es un hábito asumido, incluso, socialmente. Las alertas se disparan con los recientes acontecimientos en la zona norte de Granada: bandas, tiroteos. Un panorama que preocupa a los vecinos.

La Policía de Huétor Vega advierte de los riesgos que se pueden derivar del cultivo de marihuana. «Para no perder negocio, las bandas roban a la competencia. Es más barato robar la marihuana que ponerse a sembrarla. Ellos están al tanto. Saben cuándo y dónde hay plantas para poder sustraerlas. Lo hacen porque es dinero fácil. Es tentador ganar unas docenas de miles de euros en pocos meses. Es sencillo montarse un ‘chiringuito’ en casa en una zona sin muchos vecinos. Lo que no entienden es el peligro que conlleva esta actividad, porque las mafias irán a por ellos. Y van armados», alertan los agentes.

En Huétor Vega, lo frecuente es que los vecinos pongan sobre aviso a la Policía cuando detectan algo sospechoso o cuando el olor a marihuana resulta evidente. Pero no siempre es así de fácil. Los pueblos tranquilos y los municipios dormitorio se han convertido en lugares donde el narcotráfico campa con mayor comodidad porque pasa desapercibido. «Lo que llama la atención son los foráneos que entran y salen a deshoras, o con ‘pintas’ raras. En un pueblo pequeño, esto sí que se nota», señala la Policía Local.

Fenómeno cíclico

2016 fue un año especialmente intenso en cuanto al desmantelamiento de plantaciones. Y no solo en Huétor Vega: en el radio de la zona sur del área metropolitana aumentó la producción a pequeña escala. «Es cíclico. En la mayoría de los municipios metropolitanos existen estas plantaciones. Huétor Vega es un municipio tranquilo», insisten. «Lo que pasa es que este tipo de bandas también buscan sitios tranquilos para estar menos ‘fichados’ por la Policía. En las zonas conflictivas o en barriadas marginales resulta muy flagrante la actividad con las defraudaciones masivas de electricidad. En cambio, en un municipio dormitorio la gente se relaciona mucho menos. Pero en Huétor Vega no hay bandas. Los que aparecen proceden de fuera, incluso de otras provincias».

En mayo, la Policía hueteña encontró en la calle la cartera de uno de los detenidos y un pequeño revólver cargado. Los agentes apelan a la colaboración ciudadana.