Producción de patatas de Huétor Vega.
Producción de patatas de Huétor Vega. / J.L.L.

Las exportaciones de Sevilla dictan el precio de la ‘papa’ de Huétor Vega

  • Los productores locales desean que las patatas hispalenses se vendan en países como Rusia o Turquía. «De lo contrario, no nos dan ni para arrancarlas», temen

Tras la temporada de la haba verde de Huétor Vega y la alcachofa –«ha ido bastante bien, aunque 2016 fue mejor en lo económico», aseguran productores de la zona– llega el tiempo de la ‘papa’. Las patatas de la vega «están muy bonicas todas», dicen los agricultores, inquietos, eso sí, por el precio al que podrán vender al final. El valor dependerá de las exportaciones desde Sevilla, el mayor productor de patatas de nuestro territorio. Dicho de otra forma: en Huétor Vega aplaudirán si las ‘papas’ hispalenses se venden en Rusia o Turquía, lo que daría margen de recorrido al producto local. «Si se quedan en España, estaremos hablando de unos precios que no dan ni para arrancarlas», advierten los hombres del campo hueteño.

La patata temprana se siembra entre diciembre y enero para arrancarla y comercializarla entre el 15 de abril y el 15 de junio del año, mientras que la patata de media estación Se siembra entre febrero y marzo, y se arranca entre el 15 de junio y el 15 de septiembre. La climatología de Andalucía permite el cultivo de patata casi todo el año. De modo que llega el verano, son mediados de junio y es el momento del arranque y el empaquetado de la patata. «A nosotros nos gusta llamarle ‘papa’, porque es su origen etimológico», matiza un jornalero en la inmensidad de la tierra cultivada junto a la Ronda Sur.

Exquisita

Esta ‘papa’ forma parte de la esencia agrícola y culinaria de Huétor Vega. «La patata de aquí es exquisita. Tenemos este sol y este río en la Mancomunidad del Monachil», relata un productor hijo y nieto de agricultores. Lo común en la cultura de la tierra. «Y no sé hacer otra cosa», insiste. Sin embargo, atrás quedan tiempos mejores. Cuando la ‘papa’ de Huétor Vega gozaba de demanda y los canales de distribución favorecían su protagonismo en el mercado. Hoy, las circunstancias invitan a tirar la toalla. «Es un negocio ruinoso», sentencia un compañero de fatigas. «Antiguamente, antes de que el pueblo creciera tanto, se sembraba mucha ‘papa’. Venían grandes camiones. Había una red comercial estable», explica.

En la actualidad, el 40% de la superficie sembrada se encuentra en la provincia de Sevilla. Granada, sin embargo, es líder andaluz en superficie y producción de patata de media estación. En relación a la época de siembra, la que tiene mayor relevancia en Andalucía es la temprana, que abarca el 46% de toda la superficie sembrada a lo largo del año, seguida por la de media estación, que ocupa más del 30%. Por otra parte, según sea la climatología del año, los porcentajes de esos dos tipos pueden variar aumentando uno en detrimento del otro y viceversa. Así, cuando por un exceso de lluvias en el momento de las siembras de la temprana se retrasan las mismas, la recolección se solapa con la de la de media estación o, al revés, si se sembró cuando las condiciones eran muy favorables, hay más temprana y menos de media estación.

Otros tiempos

¿Qué ha pasado en Huétor Vega? El panorama se ha complicado. «En la actualidad, tienes que ir a buscar compradores. Hoy en día mandan los tráileres, que transportan cantidades ingentes de patatas. Nosotros nos tenemos que apañar con dos o tres camiones chicos que cargan el producto de la zona. Debes tenerlos contratados», cuentan los lugareños. Allá por 1975, y pese a las oscilaciones anuales, la patata ocupaba la mitad de la superficie de la vega: unos 1.000 marjales. Era la protagonista hegemónica de la economía local. Ahora brega con una coyuntura hostil. El paisaje ha cambiado. El mercado, también.

«Los precios han caído de manera estrepitosa», reflexionan en Huétor Vega. Con todo y con eso, la ‘papa’ de la vega conserva su encanto y su sabor.

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