Plantilla de Ébano en los años de expansión, con más de 200 trabajadores.
Plantilla de Ébano en los años de expansión, con más de 200 trabajadores. / IDEAL

El hombre que dio trabajo a 200 vecinos de Huétor

  • Una iniciativa popular logra una calle para el fundador de Ébano

En Huétor Vega ya existe la calle Ébano. Pero, ¿por qué no dedicar entonces otra al hombre que creó la empresa que varias décadas atrás dio empleo a medio pueblo? Dicho y hecho. Una iniciativa popular, avalada por casi 700 firmas y secundada de forma unánime por todos los grupos políticos del Ayuntamiento, ha conseguido que Isidoro Molina Navarro, fallecido en 2015, tenga una futura calle en la zona del Recinto Ferial. El ideólogo de la propuesta es Guillermo Sergio Jiménez, extrabajador de Ébano. «Ha sido una sorpresa y motivo de una gran alegría para la familia el comprobar que, después de tantos años desde que se retiró, se le sigue recordando y apreciando tanto», confiesan los hijos del empresario a IDEAL.

Un poco de memoria. Isidoro Molina Navarro puso en marcha un modesto taller en los bajos de su casa, a comienzos de los setenta, dedicado a la fabricación de muebles de cocina. El éxito de lo que parecía una quimera emprendedora derivó pronto en su rápida expansión, con más espacio y mejores infraestructuras, naciendo así la fábrica de Muebles Ébano. No tardó en convertirse en la mayor empresa de carpintería del país. En su momento de esplendor empleó a más de 200 trabajadores de Huétor Vega. Un pulmón para la economía de la localidad.

La familia al completó acudió emocionada a la mención honorífica que el Ayuntamiento de Huétor Vega brindó a Molina Navarro en el Día de Andalucía de 2016. «Se hubiera sorprendido pero, sin duda alguna, lo hubiese agradecido», reconocen los suyos. «Su vida, hasta su jubilación, fue su empresa, su trabajo, su dedicación de 24 horas al día y, ¡cómo no!, ‘su gente’. Así llamaba él a sus empleados. Sin embargo, nuestro padre era muy modesto y humilde, y es por eso que le hubiera sorprendido también. Nos habría gustado ver cómo recibe tal noticia y el reconocimiento a su labor. Es un premio a su trayectoria».

Fiel a su conciencia

Conviene recordar que, cuando llegó la crisis, Molina Navarro evitó vender la fábrica y saldar las deudas, lo que hubiera supuesto el despido de gran parte de la plantilla. Al contrario: facilitó que los propios trabajadores se hicieran cargo de la gestión de Ébano como cooperativa. Este gesto permitió que se salvara la empresa, aunque supuso un profundo quebranto a su economía personal.

Isidoro Molina Navarro priorizó la contratación de trabajadores de Huétor Vega y al final priorizó que los empleados salieran a flote con una cooperativa. ¿Un hombre comprometido con su pueblo? «Sí, lo era», afirman sus hijos. «Hubo un momento clave en el que tomó la mejor decisión de su vida, de acuerdo con su conciencia y valores humanos. En ese momento tan crucial tenía dos opciones con consecuencias bien diferentes. Optó por la decisión que hoy día le ha reportado el reconocimiento de tantas personas y del Ayuntamiento de Huétor Vega. Y es motivo de orgullo para su familia. Decidió preservar y asegurar el trabajo para sus empleados. Si miramos hoy en día cómo se comportan la mayoría de los empresarios que buscan su único beneficio, es encomiable que haya otros comprometidos con sus trabajadores siempre». Asegura la familia de Molina Navarro que «su prioridad nunca fue el dinero pero sí el crecimiento de su empresa». «Sus hijos y nuestra madre, tras más de 50 años de matrimonio, fuimos el pilar de su vida».