La mujer que mira de cerca

Pilar Vives, en Huétor Vega.
Pilar Vives, en Huétor Vega. / J.L. LÓPEZ ROJAS
  • Pilar Vives es la ganadora del Concurso de Fotografía de Huétor Vega, certamen de ámbito nacional que cumple 23 ediciones

Pilar Vives anda emocionada por ser la ganadora del Concurso de Fotografía de Huétor Vega, certamen de proyección nacional que cumple 23 ediciones. «Exponerte a la mirada otros siempre te enseña. Y mas si es una mirada de la que te fías», afirma en el momento de presentar 25 de sus trabajos más representativos en la muestra ‘Vuelo y raíz’, aplaudida en la sala del Molino del Carmen de San Rafael. Una exposición en la que la fotógrafa estuvo arropada por renombrados compañeros de proyección estatal como José Manuel Castro Prieto, ganador del Premio Nacional de Fotografía del Ministerio de Cultura; Juan Manuel Díaz Burgos, que ha expuesto su obra en numerosos países de Europa y América; y Julián Ochoa, que cuenta con más de cien premios nacionales e internacionales de fotografía.

Según Vives, sus fotografías son, ante todo, sinceras. «Hay que mirar muy de cerca para poder hablar con ellas», recomienda. En concreto, ‘Vuelo y raíz’ abarca instantáneas tomadas hace años y otras que tienen apenas unos meses. «A la hora de recopilarlas, supe lo que quería mostrar. La mayoría tienen un significado especial». Castro Prieto, Díaz Burgos y Ochoa establecieron la simbiosis con la autora. «Para mí son fotógrafos de referencia porque conozco su manera de trabajar de forma directa. He participado con ellos en varios cursos y talleres, lo cual me ha permitido relacionarme de forma más personal. Admiro su trabajo y me interesan sus trayectorias profesionales, tan diferentes».

El galardón hueteño ha pillado por sorpresa a Pilar Vives, que nunca había sido premiada con anterioridad. Eso sí, es una asidua de las exposiciones que se organizan en el pueblo. De hecho, Vives festejó hace poco las dos décadas del proyecto Paso del Zute. «Las iniciativas culturales siempre son bien recibidas. Huétor Vega lleva mucho tiempo apoyando eventos fotográficos, exposiciones y premios como el de Paso del Zute», explica. «Una muestra colectiva siempre es motivo de celebración y una excusa para el encuentro entre personas que comparten algo. No es muy frecuente este tipo de apoyo y eso es muy de agradecer al Ayuntamiento del municipio».

Buceando en el interior

La fotografía de Pilar Vives bucea en el interior. «Mis fotos devuelven una realidad tamizada, filtrada por lo que eres o cómo estás en ese momento. Intento utilizar el lenguaje fotográfico de la forma más sutil y veraz posible». Su interés por el mundo de la imagen se remonta a su adolescencia, aunque admite que fue hace en los noventa cuando se tomó en serio las posibilidades expresivas de la cámara. Eterna diletante, confiesa que la fotografía siempre será una afición para ella. «No me lo planteo como un medio de vida, pero sí como algo muy importante para mí. Algo de lo que no puedo prescindir, que me ayuda a vivir y a conocerme».

Las influencias de Pilar Vives son esencialmente las grandes mujeres que han dejado impronta en el arte fotográfico. Se reconoce profunda admiradora de la divinidad en las cosas ordinarias que captó Diane Arbus, artista provocadora fallecida de manera trágica hace casi medio siglo. También disfruta de otra maldita, Francesca Woodman, que se autorretrató obsesivamente antes de suicidarse en 1981. También disfruta de otra maldita, Francesca Woodman, que se autorretrató obsesivamente antes de suicidarse en 1981. O la estadounidense Annie Leibovitz, que consiguió que John Lennon apareciera desnudo, en posición fetal junto a Yoko Ono, horas antes de ser asesinado; un logro que años después le valió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. «Además de nuestra Cristina García Rodero», agrega.

¿Y planes a la vista? «Hay varios, pero sobre todo uno que tiene que ver con mi otra vida: la infancia y la psicología». Queda Pilar Vives para rato.