Condenado a 17 años y medio de cárcel por apuñalar al amante de su pareja en Huétor Vega

Condenado a 17 años y medio de cárcel por apuñalar al amante de su pareja
  • El asesino, que recurrirá la sentencia, deberá indemnizar con 175.000 euros a la madre y los hermanos del fallecido, al que atravesó el corazón

Para que un crimen sea considerado un asesinato y no un homicidio debe de haber alevosía, o lo que es lo mismo, un ataque sorpresivo que impida a la víctima reaccionar para defenderse. Eso es lo que, en opinión de la Audiencia de Granada, sufrió Germán V. V., que recibió en agosto del año pasado una certera puñalada que le atravesó el corazón. Su verdugo fue Diego J. A., a quien un jurado declaró el mes pasado culpable de asesinato. Ocurrió a las puertas de un bar, cuando Germán, amante de la mujer del acusado, salió a fumarse un cigarro. Ahora, la magistrada que presidió el tribunal popular ha impuesto a Diego 17 años y medio de cárcel.

Este diario ha tenido acceso a la sentencia emitida tras darse a conocer el veredicto del jurado. La resolución, fechada el 22 de noviembre, rechaza contemplar atenuante alguna y condena al acusado, además, a indemnizar con 125.000 euros a la madre de Germán y con 25.000 a cada uno de sus dos hermanos.

Los hechos ocurrieron el 21 de agosto de 2015, sobre las 21.40 horas, cuando Diego se trasladó «a propósito» en su vehículo hacia el Café París de Huétor Vega. El acusado se paró al encontrarse con un amigo y, en ese momento, Germán, que se hallaba en el interior del bar, salió a fumarse un cigarro. De acuerdo con el relato de hechos probados, Diego «se bajó del vehículo con un arma blanca de gran tamaño, previamente preparada para ese momento, con la que se dirigió hacia Germán». Le atacó «directamente y sin mediar palabra». Le asestó una puñalada a la altura del corazón que le causó la muerte, «sin dar a este posibilidad alguna de reacción».

Después, Diego se presentó en el cuartel de la Guardia Civil de La Zubia. Aunque su defensa vio en este gesto una atenuante de confesión, no lo interpreta así la Audiencia. La magistrada que presidió el jurado recuerda que si acudió a la autoridad no fue para admitir su acción. En este punto, resalta que «ningún elemento esencial o no esencial del ilícito penal fue puesto en conocimiento de la fuerza actuante, toda vez que compareció con la intención de denunciar, según él mismo declaró, una agresión de la que él había sido objeto, sin mencionar que él hubiera agredido a nadie». Es más, cuando ya las pesquisas policiales se encaminaron hacia lo verdaderamente ocurrido, se negó a declarar acogiéndose a su derecho.

También descarta la sentencia que Diego actuara obcecado, cegado por los celos. La defensa contemplaba esa supuesta obcecación como una atenuante. Sin embargo, «no considera acreditado el jurado el estado de ofuscación alegado». Recuerda el fallo sobre este extremo que el tribunal concluyó por unanimidad que no existía «informe médico ni pericial alguno» que acreditase que Diego blandió la navaja «en tal estado de ofuscación».

Entre la víctima y el agresor «no existían buenas relaciones» desde que trascendió la infidelidad de la mujer de Diego con Germán. Llegaron a existir incluso «amenazas de muerte», pero nunca, a juicio de la magistrada, hicieron esperar a Germán la reacción del acusado, «siendo que por lo inesperado y rápido del ataque, este no tuvo capacidad de repelerlo».

El testimonio de la mujer

La pena impuesta era la misma que solicitaba la fiscalía. La defensa pedía cinco años de prisión. La acusación particular que ha ejercido la familia reclamaba 25. Según las fuentes judiciales consultadas, la defensa de Diego recurrirá la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla (TSJA), que es el que se encarga de revisar los casos de jurado.

Los testimonios de los testigos han sido claves a la hora de 'reconstruir' lo que ocurrió aquel día. Uno de los principales lo prestó la entonces mujer del acusado, que admitió que si dijo ante la Policía que hubo una pelea fue porque Germán «le había dicho que dijera eso».

Diego, de 41 años, reconoció en el juicio haber dado una puñalada a Germán, pero apuntó a un supuesto forcejeo, durante el que aseguró que recibió «patadas y puñetazos» y la víctima le sacó una navaja. En ese momento, se le «nubló la cabeza» y «acabó dándole allí». Ciertamente, según se desprende de la resolución, la víctima llevaba encima una navaja, pero estaba «cerrada y en el bolsillo trasero de su pantalón». El cadáver de Germán, que falleció «casi de manera inmediata», tenía heridas incisas en los dedos de la mano izquierda, por lo que los forenses concluyeron que intentó «parar el golpe».