El legado infinito de Enrique

Antonio Fernández, Fernando Rodríguez y ‘El Nitro’, acompañados por Antonio de la Luz. / DIEGO LUZ
Festival Flamenco de Huétor Vega

El Carmen de San Rafael acogió anoche en primicia la presentación del espectáculo 'Recordando a Morente'

EDUARDO TÉBARHuétor Vega

«Lo que ha ocurrido aquí esta noche ha sido algo único», susurraba Miguel Baños, presidente de la peña La Parra, pasada la una y media de la madrugada en la puerta del Carmen de San Rafael. Y no exageró. Minutos antes, artistas y público habían entonado a capela la ‘Estrella’ de Enrique Morente bajo la luna, en unos jardines que ejercen también de mirador a la Vega granadina. Sobre las tablas, un cuadro de colaboradores del Ronco del Albaicín que nunca le vieron cantar este emblema de su cancionero durante los 25 años que trabajaron con él.

Era una apuesta ganadora. Pero, como todo lo relativo al añorado Morente, resbaladiza. Sobre el escenario, siete figuras alineadas en la penumbra, tan hieráticos como Kraftwerk. Abren con unos martinetes, como empezaban hace dos décadas los conciertos de ‘Omega’ con Lagartija Nick. Solemnidad, misterio. «Un formato renovador» –explicó Baños– para la edición número 29 del Festival Flamenco de Huétor Vega, un evento apoyado por la Diputación de Granada y el Ayuntamiento de la localidad.

El elenco incluye a cuatro artistas que anduvieron con el Maestro en sus giras y en sus grabaciones

La peña La Parra cumple 35 años y esta temporada ha desarrollado cursos de flamenco para más de 600 estudiantes del municipio. «Las peñas se nutren de los socios. Hemos pasado de un número incalculable a ser muy poquitos. Necesitamos que la gente se anime. Tenemos las puertas abiertas», explicó el presidente, que agradeció a la concejala de Cultura, Elisa González Pedraza, las facilidades prestadas en la última etapa.

El festival descubrió otra sorpresa con la telonera, la joven Yolanda Rodríguez, alumna de la Escuela Municipal de Flamenco. Salió acompañada por el profesor de guitarra, Tente Márquez. Sin titubeos, con una seguridad aplastante y una voz llena de matices, arrancó por unos caracoles muy morentinos. Y en esa línea, como actuando para el mismo Enrique, siguió por aquellas granaínas que Morente hallaba en los cantes de Antonio Chacón.

Y por fin, la presentación en primicia del espectáculo ‘Recordando a Morente’. El elenco incluye a cuatro figuras que anduvieron con el «Maestro»en sus giras y en sus grabaciones. Habían ensayado tres meses. Y lo dice hasta Jota, el líder de Los Planetas: «La obra de Enrique es infinita». «Nos hemos metido en camisa de once de varas. Tratamos de montar un recital sobre el genio de genios que ha revolucionado el flamenco y que ha dejado una discografía extensísima», argumentan los cantaores Antonio Fernández, Fernando Rodríguez y Antonio Amador ‘El Nitro’. Tres gargantas –dos de ellas de timbre muy semejante al homenajeado– que se alternan y superponen para lograr lo que antaño consiguió una sola.

Repertorio revolucionario

En el inicio de los dos bloques que componen ‘Recordando a Morente’ mandan las guitarras de dos prodigios: Miguel Ochando y Antonio de la Luz. Es más, Ochando dejó inmortalizadas sus cuerdas en el álbum ‘Lorca’, del que rescataron ‘El lenguaje de las flores’ en la primera despedida por alegrías. La selección de piezas resultó tan disfrutable como didáctica. Los martinetes clásicos («Yo no quiero más memoriales ni papeles de la audiencia») dieron paso ‘No le temo a las olas’, aquel cante de Manolo Caracol que la banda sevillana Pony Bravo recicló en ‘El rayo’.

Morente fue un gran heterodoxo que partió de un conocimiento exhaustivo del cante antiguo. El festival de Huétor Vega recordó su innovación más vieja: traer la poesía española al flamenco. Así sonó el romance ‘Sentado sobre los muertos’, de Miguel Hernández. Igual que ‘Si mi voz muriera en tierra’, alegría de Alberti con sabor a Malecón de Cádiz. Pudieron abusar de la popularidad de ‘Omega’, pero se conformaron con ‘Ciudad sin sueño’. El combo, enriquecido por las percusiones de Antonio Corpas y Salvador ‘El Coco’, mezcló con habilidad abundantes guiños, como ese fandango libertario (‘Yo no le temo a la muerte’) que ahora Los Planetas vinculan con la sedición de Agujetas.

Otra maravilla: el grupo pespunta una seguiriya canónica de Morente, ‘Mírame a los ojos’ –la de la mítica portada a la vera de Pepe Habichuela– para cruzar el compás con el cajón y enganchar ‘En un sueño viniste’, de la etapa rosa con versos de amor arábigo de Al-Mutamid. Ya saben: Morente fue antes realista con Chacón, cubista con Cohen y azul con Alberti. El Picasso del flamenco.

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