El festival más alto del área metropolitana está en Huétor

Granais Grannabis, banda pujante de Huétor Vega. / DIEGO LUZ
'Veg'

Ovaciones para los conciertos de los locales Ambulancia Irlandesa y Granais Grannabis, que dieron paso a una madrugada de electrónica en el amplio Ferial

EDUARDO TÉBARHuétor Vega

Era el último sábado de julio y el termómetro superaba el umbral de los 40 grados. Sin embargo, en el Veg Festival acaban la fiesta bailando con blusas hasta el amanecer. Es el evento musical más elevado del área metropolitana de Granada. Y puede que de la provincia, con permiso de ‘Sierra Nevada por Todo lo Alto’ y de la selecta programación de las salas de Monachil. Al festival del Recinto Ferial de Huétor Vega le favorece el sitio: un balcón sobre la Vega en el que caben miles de personas. La iniciativa, impulsada por el área de Juventud, lo tiene todo a favor para consagrarse como cita veraniega, si en el rodaje potencia su producción y cobertura.

El ‘Veg’, como ya se le conoce, comenzó como festival de música electrónica con vocación internacional. El año pasado puso un pie en el rock, con una actuación multitudinaria de Apache, y el flamenco, mediante aquel espectáculo rompedor del colectivo local Mis Flamenkit@s. Poco a poco, el Veg Festival asume su identidad. Esta vez, con dos partes radicalmente diferenciadas. La primera, marcada por las guitarras, duró hasta eso de la una de la mañana; incluyó los conciertos de Mente Fría, Granais Grannabis y Ambulancia Irlandesa (los dos últimos son grupos hueteños).

La indumentaria del bajista, muy andaluza, no pasó desapercibida. / D.L.

El segundo bloque llevaba el rótulo de ‘Fiesta de la Luz’ y abrazó la noche profunda con los DJ’s Alex Kamara, The Puig Brother, Phy, J Velaz y Álvaro Ruiz; ‘techno’ a tope, y no precisamente de Detroit y Chicago, sino más bien como la ahora revisada Ruta valenciana.

Una carpa de educación sexual repartía preservativos entre la numerosa juventud y la fritura ya corría por las barras mientras abrían la veda Mente Fría. Con la anunciada cantante suplente, María José Bonet, los granadinos presentaron ‘Palabras calientes’, un compendio de riffs trotones y estribillos de jarra alzada.

También acudían con disco nuevo Granais Grannabis. La banda pondrá en circulación su debut el jueves en Doña Juana (22 horas), pero aprovecharon para desmenuzar unas canciones bien conocidas por el público de la zona. Lo suyo va de rock andaluz, inevitablemente trianero, pero buscando con ahínco el entronque granadino del asunto, que pasa a la fuerza por Morente y Lagartija Nick. No es casual que dediquen un tema –que no una versión– al ‘Omega’, con cita explícita a ‘La aurora de Nueva York’.

El imaginario de Granais Grannabis vuelve al reino nazarí, allá donde suben los sultanes al Palacio de Comares, en un mundo de fusiles y trincheras. Orgullo de la tierra, mucho. Y la imagen, que tampoco se diga. Impagable lo de su bajista, muy Luis Auserón, por cierto, vestido de gitana.

Ambulancia Irlandesa celebraron sus 20 años sobre las tablas. / D.L.

Tan entrañable resultan los Granais Grannabis que los veteranos de la velada, Ambulancia Irlandesa, les dedicaron unos coros de Jesús de la Rosa (por aquello de la devoción a Triana). Por su parte, los de Nicolás Ortiz y Tente Márquez celebraban las dos décadas transcurridas desde su estreno en el pregón de San Roque en 1997. Repetirán la experiencia el próximo viernes. Una efeméride mágica, pues se trata de la formación más representativa de la música del municipio durante este tiempo.

Ahora más balcánicos que célticos, y con el violín de Ortiz como elemento interculturizador, repasaron su obra más pretérita al recordar piezas como ‘TNT’ y brindaron por el mosto de Huétor en ‘Gitanilla’. Ortiz incluso se animaron a autoversionar su proyecto paralelo, Antihéroe, en ‘Basta ya’, corrosiva letra de denuncia política.

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