«Los Corteses y Los Peñones son rincones por pintar de Huétor Vega»

El artista hueteño, en su estudio./DIEGO LUZ
El artista hueteño, en su estudio. / DIEGO LUZ

Pintor

E. TÉBARHuétor Vega

Un cuadro enorme preside el estudio de Abel Villén, en la avenida de Doña Juana de Huétor Vega. Es una escena de campo, como la vega del Camino del Zute, que se vislumbra a pocos metros. En sus aposentos no existen el frío ni la lluvia que arrecia fuera. El artista hueteño abre su refugio a los amigos. Es una tarde de sábado y por allí desfilan un cantaor heterodoxo y el guitarrista de la banda local de rock andaluz Granais Grannabis, para los que ha creado la estampado en acuarela la Torre de la Vela en su disco de debut. Sinergias, llaman a esto.

Abel es un artista que no va de eso. Parece no darle importancia a su mención honorífica en el XIX Premio de Pintura Joven Ciudad de Granada. Un crítico de arte de esta casa lo describía así: «Abel Villén me ha gustado mucho. Incorpora la descripción de personas anónimas, sumidas en sus rutinas, en su anodino trascurrir. Comunica el calor de la vida en la estancia reflejada en el cuadro, las horas inanes que pasan y se precipitan en el olvido de la existencia».

«Mi estudio es principalmente la calle, pinto casi siempre al natural»

En 2015, los visitantes del Carmen de San Rafael de Huétor Vega pudieron contemplar su destreza en acuarela, óleo y caligrafía, entonces volcado en la interpretación de la Alhambra y sus patios, el Generalife, la Granada antigua, el Albaicín, diversos cármenes, así como escenarios del municipio como la Plaza del Mentidero o un impactante retrato de Federico García Lorca.

Villén, un tipo de veintitantos, tuvo una adolescencia conectada con el lenguaje de la calle. «Lo que recuerdo es que siempre he pintado letras. Me obsesioné de joven con el grafiti. Le dediqué mucho tiempo. Me pasaba las horas creando letras y alguna que otra cosa rara. Pero figuración y eso, nada hasta los 17 o 18 años», confiesa.

Para seguirle la pista, mejor acudir a su cuenta de Instagram ('abelvillen'), donde muestra cómo instala el caballete en algún punto de la vega, un retrato sobrecogedor de su abuela, sus apuntes desde mirador de San Cristóbal, las inspiradoras callejuelas del Albaicín o su amigo Pepelu al toque en acrílico. «Realizo pintura figurativa y caligrafía, pero disfruto con muchos tipos de obras y estilos», apunta. «Granada es una ciudad muy histórica y es normal que uno, en sus inicios, suela inspirarse con la arquitectura tan bonita que ofrece, aunque ahora suelo escapar de estos temas», añade.

Autodidacta

Abel se reconoce autodidacta. No estudió Bellas Artes, aunque tiene contacto con profesores y exalumnos. «Mi estudio es principalmente la calle. Pinto casi siempre al natural. No puedo permitirme un taller, así que aprovecho el salón del piso que comparto. Y lo inundo de mis pinturas», aclara.

Por supuesto, un hueteño debe encontrar inspiración en su pueblo. «El municipio está situado en un entorno muy bello. Hay muchos temas. Apenas quedan calles típicas para pintar, algo de lo que ya se quejaba en sus tiempo el maestro acuarelista Gurrea en sus portadas para la revista 'Huétor Vega Gráfico'. Aún así, quedan rincones tradicionales por el barrio de Los Corteses o Los Peñones».

«Siempre he pintado letras. Me obsesioné de joven con el grafiti. Le dediqué mucho tiempo»

Mientras suena blues en la radio, Abel recapitula sus pasos. «He participado en varias exposiciones colectivas y en selecciones de concurso. Mi debut fue en el Carmen de San Rafael de Huétor Vega. Y tampoco es que fuera muy serio aquello (sonríe). Pero tengo muchísimos cuadros, sobre todo acuarelas», dice mientras saca a relucir una carpeta repleta de trabajos. ¿Su deseo? «Ser como soy, compartir mi arte y conocer a personas que expresan lo que sienten».

El vínculo del grupo hueteño de rock andaluz Granais Grannabis con el pintor Abel Villén es tan grande que hasta se lo llevan a las sesiones de fotos, como si fuese un miembro más de la banda. Villén es el autor de la portada de 'La torre', el debut discográfico del combo. Una firma arábiga sobre la Torre de la Vega anticipa el contenido de las canciones: sultanes, Comarex, fusiles y trincheras. Una novela histórica musicada. «Granais Grannabis no es solo un grupo de música. Es una gran familia de amigos. Me encantó participar en el proyecto», asegura Abel.

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