Un centenar de bicicletas de alquiler, tiradas en pueblos

Huétor Vega, La Zubia y Ogíjares tampoco se salvan de la tendencia gamberra que desató la implantación del servicio en la capital hace ocho meses

Una bicicleta de alquiler, sin sillín, tirada en la puerta del Carmen de San Rafael, en pleno centro de Huétor Vega./DIEGO LUZ
Una bicicleta de alquiler, sin sillín, tirada en la puerta del Carmen de San Rafael, en pleno centro de Huétor Vega. / DIEGO LUZ
EDUARDO TÉBARHUÉTOR VEGA

En la puerta de la biblioteca, en la puerta de la iglesia, en mitad de una plaza, en una callejuela o en pleno carril bici. Hace ocho meses que dos empresas implantaron el servicio de bicicletas de alquiler en Granada. La ola de vandalismo fue inmediata. Parece que se apaciguó con el tiempo y con las medidas establecidas para frenar la tendencia gamberra. Sin embargo, aún se ven bicis amarillas abandonadas a su suerte en Huétor Vega, La Zubia y Ogíjares.

En la localidad hueteña era frecuente encontrarse con el furgón en navidades, llevándose las bicicletas de cuatro en cuatro. Dado que Huétor es un pueblo elevado en montaña, la zona baja es el lugar en el que se concentran los 'hallazgos'. En especial, en la parte que bordea desde la Plaza del Mentidero hasta los merenderos de la Avenida de Andalucía. Así, se han visto bicicletas en la Plaza de la Prina, en la Plaza de la Iglesia o en el estrecho espacio de la puerta del Carmen de San Rafael. Lo llamativo es que muchos de estos medios de transporte aparecen en buen estado. Otros, quedan olvidados en una calle. Cuando un vecino observa que sigue ahí al cabo de varios días, llama a la Policía Local para avisar.

Estiman que en Huétor Vega se ha recogido medio centenar de bicicletas. Unas treinta se capturaron a principios de 2018. Los agentes locales consideran que es un número elevado para un municipio del área metropolitana. También se ha dado el caso de los vecinos que las han cogido en peso y las han acercado por sí mismos a la comisaría para preguntar qué hacer con ellas. Y otros habitantes, sencillamente, se han acostumbrado; han asumido que contemplar una bicicleta desangelada en una esquina frente a su ventana es algo normal. Por supuesto, no todas están tiradas o destrozadas. Abundan los usuarios que las dejan en el sitio con la convicción de que otra persona la cogerá y seguirá haciendo kilómetros con ella.

Bicis abandonadas: en la entrada de La Zubia, en la Plaza de la Prina de Huétor Vega y junto a la Plaza del Mentidero. / D.L.

La Zubia es un caso aparte. Mientras en la mancomunidad desciende levemente la inercia de las bicicletas abandonadas, en el territorio zubiense la cosa va a más. En este momento, confirma la Policía Local, existen cerca de treinta bicis desperdigadas por el pueblo. «Son muchas, bastantes. Las tenemos abandonadas por todos los barrios. Aquí el fenómeno no ha ido a menos, sino al contrario. La gente sigue subiendo en bicicleta y las dejan abandonadas. Para bajar, cogen los autobuses. Los actos vandálicos están a la orden del día: destrozan las bicicletas, las abandonan», relata un agente.

En cuanto a las zonas, no hay distinciones en esta población de cerca de 19.000 habitantes. La Policía Local de La Zubia deja constancia a las empresas, que acuden a por ellas «cuando consideran oportuno». Curiosamente, el municipio sigue una dinámica similar a la del pasado invierno, al contrario que los pueblos de alrededor. La Zubia superó pronto la franja de las cien bicis recogidas.

«Quienes más llaman son las personas mayores. Les resulta llamativo encontrarse una bicicleta a la que le falta el sillín o una rueda» policía local de la zubia

En el capítulo del parte de avisos, en la vecindad zubiense son los mayores de cincuenta años los que más descuelgan el teléfono para llamar a Policía Local. «Quienes más llaman son las personas mayores. Les resulta llamativo encontrarse una bicicleta a la que le falta el sillín o una rueda. Y el mero hecho de que están tiradas en mitad de la calle. Cuando roban una pieza, la bicicleta se queda inservible y nadie más le puede coger», explican los locales.

Ogíjares, que cuenta con un extenso carril bici que engazar la población con la rotonda del PTS, es el municipio menos afectado por el vandalismo. En el periodo del boom, brotaron de inmediato una veintena de bicicletas. Ahora, el gamberrismo persiste, pero de forma más esporádica. «La gente es la que nos las trae. Las encuentran rotas, nos las acercan y nosotros llamamos a los responsables de la empresa de alquiler de bicicletas. Cuando hay tres o cuatro, vienen a por ellas», comentan en Policía Local.

Pero se siguen produciendo situaciones pintorescas. En mayo, un hombre fue retratado conduciendo una de estas bicicletas en la autovía. Las 854 'amarillas' que circulan por Granada (y que se pueden utilizar descargándose un par de aplicaciones en el móvil, encender el 'bluetooth' y escanear un código para desbloquear las ruedas) dan mucho que hablar aún. Tiradas en el cauce del río Genil, destrozadas entre los arbustos, atadas a las copas de un árbol, sin sillín, sin manillar, sustraídas y almacenadas en balcones... Delirante.

Tras el cierre de este reportaje, la empresa OFO anunció la interrupción de su servicio en Granada como consecuencia del vandalismo y con el compromiso de adecuar su servicio a la ciudad. «Hola, probablemente hayas visto menos bicicletas por Granada últimamente. El motivo es que hemos replegado un gran número de ellas para su reparación. Estamos trabajando en el desarrollo de nuevas bicicletas, más resistentes y ligeras que las actuales. Mientras tanto, interrumpiremos nuestro servicio hasta poder garantizar que contamos con un modelo adecuado para la ciudad de Granada», reza el comunicado.

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