«En breve veremos un bosque en el Camino de los Neveros»

El buen tiempo acompañó para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente./DIEGO LUZ
El buen tiempo acompañó para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente. / DIEGO LUZ

Las familias de Huétor Vega responden por tercer año consecutivo a la cita para reforestar el paraje con encinas

E. TÉBARHuétor Vega

Unos 300 vecinos de Huétor Vega respondieron a la convocatoria, por tercer año consecutivo, para reforestar encinas en el Camino de los Neveros. La quedada, promovida por la concejalía de Medio Ambiente en colaboración con el colectivo Operación Encina, gana adeptos desde su puesta en marcha en 2016. Calculan que la participación asciende en un centenar de personas en cada edición. Y no sorprende: se trata de una jornada de domingo repleta de actividades para toda la familia, entre aperitivos, en un paraje con vistas privilegiadas al sur del área metropolitana, donde se respira un aire notablemente más puro que unos metros más abajo.

«Lo que intentamos demostrar es que dentro de seis o siete años seremos capaces de tener un bosque aquí», explicaba Pepe Víbora, cabeza visible de Operación Encina y afectuoso coordinador de las labores de reforestación en las que se implicaron incluso los más pequeños. «Hay que fijarse la evolución desde 2016 hasta ahora. La semilla no es de vivero. Ya hay algunas con más de metro y medio. Están preciosas y esto va hacia delante. En muy poco tiempo veremos un bosque», insiste.

Además de encinas, se plantaron sabinas y enebros para garantizar la diversidad de plantas autóctonas. «Esto no lo está haciendo nadie. Nosotros lo estamos intentado. Cuando acabemos aquí, seguiremos sembrando en otros sitios. Si puede ser en Huétor Vega, que es nuestro pueblo, mejor», anuncian en Operación Encina.

La jornada incluyó talleres para los más pequeños.
La jornada incluyó talleres para los más pequeños. / D.L.

La celebración del Día Mundial del Medio Ambiente resultó un acto de concienciación. En la zona que se extiende encima de Las Perdices I, los asistentes aprendieron el valor del árbol de la familia de las fagáceas. «La encina de bellota dulce tiene proteínas y un montón de propiedades de las que nos podríamos beneficiar en el caso de que no tuviésemos otro medio para alimentarnos. Antiguamente, antes de que el trigo fuera predominante, los seres humanos se alimentaban mucho con encinas. No estamos invirtiendo en algo que sea malo para el ser humano. Hasta las cabras, marranos, ardillas o aves como los arrendajos comerían de esto. El hábitat que deja en el suelo es muy rico», detalla Pepe Víbora.

Recuerda este hombre de sabiduría telúrica que las encinas de Huétor Vega se fueron despoblando para hacer carbón y abastecer a Granada. «Nadie las volvió a plantar. No era necesario porque llegaban otros combustibles derivados del carbón mineral, como el petróleo. Pero ahora nos hace falta para respirar y para vivir», advierte. «La encina es el árbol más necesario en esta región debido a que vuelve a nacer de sus raíces en caso de que se queme».

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